El público disfrutó y los especialistas del museo dieron toda clase de explicaciones. | Lluc Garcia

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Hace casi 30 años que el Museu Balear de Ciències Naturals de Sóller organiza por esta fechas una jornada dedicada a la divulgación de las setas y hongos de Mallorca. Este sábado, como cada otoño, centenares de aficionados a buscar y recolectar estos organismos -tan interesantes como objeto de estudio científico pero también tan apreciados como manjar culinario- se dieron cita en Sóller para participar en la Jornada Micològica de Tardor.

Durante la mañana, los miembros de la sección micológica del museo montaron una exposición con los hongos recolectados en diferentes puntos de la Mallorca, reuniendo en total cerca de 200 especies. «Esta temporada es excepcional en todos los sentidos», apuntaba el doctor Carlos Constantino, uno de los miembros más veteranos del museo. Y añadía que «ha habido una cantidad nunca vista de esclata-sangs y de otras especies comestibles muy apreciadas pero también una gran diversidad de especies más raras e interesantes a nivel naturalista».

A lo largo de la jornada los aficionados que habían recogido setas las fueron aportando al museo, donde los especialistas daban todo tipo de explicaciones, sobre comestibilidad o toxicidad pero también divulgando los aspectos más olvidados por el público en general: el fundamental papel ecológico que juegan los hongos en los ecosistemas naturales.

Gastronomía

No todo fue ciencia. También como cada año el profesor de cocina de la UIB Lluís Cardell junto a sus alumnos realizó una demostración gastronómica preparando con setas silvestres diversos platos, dulces, salados y encurtidos, y mostró a los asistentes como conservar las setas: «Este año hay muchas y hay que aprender a conservar las que no consumamos inmediatamente» explicaba a los presentes.

La jornada se alargó hasta pasado el mediodía y los aficionados destacaron la gran importancia de esta labor divulgativa que les ayuda a conocer mejor y a disfrutar más de su pasión por las setas.