Miles de niños han perdido a sus familias en esta tragedia natural.

TW
0

EFE-YAKARTA
Los miles de niños que han perdido a sus padres en el maremoto asiático que causó más de 150.000 muertos pueden convertirse en blanco de los traficantes de seres humanos, advirtió ayer Unicef.

«El riesgo existe», declaró la directora de Unicef, Carol Bellamy, en Banda Aceh, la capital de la provincia de Aceh, situada al norte de Sumatra y donde se estima que unos 35.000 niños se han quedado huérfanos como consecuencia de la catástrofe.

Los medios locales indonesios han informado de que en los últimos días se han distribuido mensajes de texto mediante teléfonos móviles, en los que se anuncia la venta de niños acehnenses.

No obstante, Bellamy recordó que este peligro no es nuevo: «El tráfico de menores en Indonesia ya existía antes del tsunami», recalcó.

En Tailandia, la policía investiga la desaparición de dos niños europeos, uno sueco y otro austríaco, que fueron hospitalizados en el suroeste del país tras el maremoto del 26 de diciembre, y que se sospecha pueden haber sido secuestrados.

Según la directora de Unicef, el miedo a que algún menor indonesio tenga un destino parecido podría haber sido el motivo por el que el presidente de Indonesia, Susilo Bambang Yudhoyono, apeló a la solidaridad de los ciudadanos para que adoptasen a alguno de los huérfanos.