Aspecto actual de la Plaça Major de Caimari. | ARCA

«El proyecto de recordar las marjades de la Serra destruyendo la plaza existente nos parece inasumible. Hacerla más accesible o recuperar el aljibe que hay bajo ella no ha de implicar su destrucción. La memoria visual vinculada a los espacios públicos significativos se ha de preservar porque forma parte del patrimonio de muchas generaciones». La Associació per a la Revitalització dels Centres Antics (ARCA) carga con estas palabras contra los planes del Ajuntament de Selva de remodelar la Plaça Major de Caimari.

El Consistorio ha presentado el anteproyecto de reforma de la Plaça Major de Caimari a la convocatoria de ayudas de la Bolsa de Alojamientos Turísticos de Mallorca para obtener financiación, pero la propuesta (que se presentó públicamente a principios de mes) y que contempla rehabilitar el aljibe y reformar la plaza manteniendo sus elementos singulares de piedra y dando prioridad a los peatones, ha desatado un gran revuelo en el pueblo, dividido entre los partidarios y detractores de eliminar los aparcamientos.

El alcalde de Selva, Joan Rotger, asegura que «en estos momentos hay abierto un proceso participativo y hemos pedido al arquitecto que nos presente una propuesta de reforma que, manteniendo la idea original, sea más conservadora». «En ningún momento se ha hablado de llenar la plaza de marjades», añade.

«Una plaza de un pueblo ha de ser producto del consenso de la población y no un impulso de novedad para aprovechar una subvención. Recuperar el aljibe es bien interesante, aunque son lugares complicados de intervenir. Parece que éste, además se creó aprovechando el hueco que quedó cuando extrayeron la piedra, para la construcción de la iglesia, según explica el doctor en geografía y profesor de la UIB, Antoni Ordines, que ha recogido gran parte de la historia de la comarca», dice ARCA.

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«La idea de transformar en marjades la plaza, tal y como recoge el proyecto, parece una visión urbanita de trasladar el campo a la ciudad y en este caso, es especialmente absurdo desde el momento en que en Caimari hay paisajes de marjades reales. Una plaza del pueblo no es un espacio ajardinado para que quede guapo. Es donde se desarrollan los actos sociales y privados, el mercado, las reuniones con las amistades… Todos los acontecimientos públicos y vivencias personales vinculadas a una piedras y un paisaje. Hemos perdido demasiadas plazas emblemáticas en Mallorca. En Palma prácticamente todas y en en Selva ya hemos padecido recientemente una despersonalización inncecesaria», continua la asociación.

Pide «que en Caimari no se vuelva a caer en el mismo error» y que la intervención que se lleve a cabo «sea la mínima necesaria para dotarla de accesibilidad y recuperar el aljibe pero que se conserve al máximo lo que ya hay ya que está vinculado a la memoria y conforma un conjunto».

El anteproyecto de reforma de la plaza es obra del arquitecto Jaume Lluís Salas, especialista en arquitectura sostenible. «El proyecto que describen no es el mío, la oposición se ha inventado un proyecto y va diciendo que es el mío y no es así, yo no hago una plaza de marjades, ahora mismo hay 3 niveles en la plaza y el proyecto propone mantener esos tres niveles. La propuesta también deja pasar los coches como ahora, simplemente propone eliminar los aparcamientos porque actualmente ocupan un 50 % de la superficie», dice Jaume Lluís Salas.

El arquitecto, que se ha visto sorprendido por la tormenta política, explica que «el 75% de la superficie de la plaza ahora mismo está asfaltada y menos del 0.5% es pavimento verde». Según el Jaume Lluís lo que se ha hecho hasta ahora es una diagnosis y un listado de propuestas, un anteproyecto enfocado a obtener la subvención y ni siquiera se ha hecho el proyecto básico».