Thomas Fichtenbaum señala hasta donde llegó el agua. | Francesca Marí

Hace seis años que Thomas Fichtenbaum y su esposa viven en una casa justo detrás del Torrent de Manacor. Es una zona inundable por lo que una o dos veces al año los campos que rodean la casa (también de su propiedad) quedan parcialmente repletos de agua. La pasada madrugada la situación fue diferente ya que el torrente quedó desbordado y el agua entró hasta un metro dentro de la casa. «Nunca había entrado así», explicaba resignado al ver como la cocina y una de las habitaciones del inmueble han quedado llenas de barro.

El matrimonio Fichtenbaum, natural de Austria, es uno de las cuatro familias que la pasada noche fueron evacuados de sus casas ante el riesgo de inundación. Sobre las tres y media de la pasada madrugada la Policía Local de Manacor les alertó que debían salir de sus domicilios por «riesgo inminente de inundación», explica.

«Mi esposa no puede caminar por un dolor en la rodilla, por lo que la Policía trajo una silla de ruedas y nos llevaron al polideportivo», narra. A las ocho de la mañana el matrimonio regresó a su casa para poder evaluar los daños.

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A media mañana Thomas esperaba todavía la visita de un grupo de amigos para ayudarlo en la limpieza de la casa llena de barro.