En sus manos. Los tres ediles del PI tienen hoy la llave para entregar la alcaldía al PP, o bien hacer fracasar la moción de censura para que siga siendo un socialista el alcalde del municipio. Como ha ocurrido en la última década, la gobernabilidad del ayuntamiento está en manos de los regionalistas.

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Estefanía Gonzalvo recogerá este martes a mediodía, si no hay sorpresa, el bastón de mando del Ajuntament d’Andratx. La portavoz del PP se convertirá de esta forma en la cuarta alcaldesa que se pone al frente del Consistorio en la presente legislatura, lo que supone todo un récord en el Castell de Son Mas. Según el guión preestablecido, los votos de los cinco regidores del PP, sumados a los tres del PI y al del único edil de Cs, Ángel Hoyos, deben servir para dejar atrás el tripartito que desde 2019 ha gobernado el municipio.

Ha sido precisamente el carácter «testarudo» de este último –en palabras de sus propios socios– el que ha hecho saltar por los aires el pacto del PSOE con regionalistas y ecosoberanistas. Las constantes salidas de tono del primer edil durante los plenos, y la «nula capacidad de gestión» que Llorenç Suau (PI) le reprochaba semanas atrás han servido para justificar una moción de censura que según Mir tiene el inconfundible sello del periodo electoral en el que ya nos adentramos, cuando falta todavía un año para que celebren los comicios locales.

En todo caso, el PSOE ha echado el resto durante las últimas horas para evitar que se consume el cambio de ciclo. La dirección autonómica del PI admitía este lunes por tarde a este diario que los socialistas habían llegado a ofrecer la alcaldía a Llorenç Suau. Desde el PSOE, aunque negaban esa posibilidad, sí hicieron pública su propuesta para apartar a Toni Mir y mantener el pacto con Més y con los regionalistas, pero con otro regidor socialista al frente del ayuntamiento.

El PI se ha reunido de urgencia esta noche para tratar el asunto, aunque en principio se decantaban por mantenerse fieles al pacto sellado desde hace diez días, cuando presentaron públicamente el acuerdo para una moción de censura que hará recaer desde ahora la mayor parte de áreas de responsabilidad en los regidores del PP.

La tensión ha sido constante en el pleno durante el último año, hasta culminar con la expulsión de Ángel Hoyos (Cs) del plenario, en una decisión que sería después tumbada por los servicios jurídicos, y que serviría como detonante para la moción de reprobación de Mir. Aquella votación, que dejó al PSOE solo tras la abstención de Més y el apoyo a la moción del PI, sirvió para visualizar la fractura existente en el actual pacto de gobierno, que hoy quedará definitivamente roto si, como es de prever, sale adelante la moción de censura.