Toni Gelabert, el gestor del restaurante Mar y Paz, en la barra del bar antes del derribo.    | Juanjo Roig

El derribo del chiringuito, la posterior sepultura de la piscina y la futura plaza con anfiteatro en lo que hasta ahora ha sido la terraza y piscina del Mar y Paz ha provocado reacciones en diferente sectores. Una de las reacciones más sinceras fue este martes la de Toni Gelabert, gestor del restaurante Mar y Paz, que se emocionó al entrar por última vez en el chiringuito que ha llevado durante ocho años.

«La verdad que impresiona y es muy impactante ver cómo todo esto desaparecerá», lamentó, pero a la vez lo ve «como una oportunidad para reinventarnos y abrir el restaurante con la terraza». Este martes, el artista urbano Sath pintaba un mural en las paredes del local para su apertura del 2 de mayo.

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Por otra parte el GOB solicitó este martes a la Dirección General de la Costa y el Mar la suspensión de las obras para construir la plaza y que se restituyan los terrenos a su estado natural. La entidad ecologista resalta que presentó alegaciones a las dos solicitudes de concesión por el mismo lugar que hizo un particular, para seguir explotando el establecimiento, y el Ajuntament de Santa Margalida, para lograr sacar adelante el proyecto de la plaza.

El GOB insiste en que «a día de hoy, la Demarcación de Costas no nos ha comunicado las respuestas a nuestras alegaciones y tampoco se nos ha notificado la resolución de las dos solicitudes, un trámite de obligado cumplimiento por la Administración». Los argumentos del GOB inciden en que «ambas solicitudes incumplen la Ley de Costas, en un artículo en el que determina que únicamente podrá permitirse la ocupación de dominio público marítimo-terrestre a aquellas actividades o instalaciones que, por su naturaleza, no puedan tener otra ubicación».