Este jueves tuvo lugar una reunión entre el alcalde de Selva, Joan Rotger, la Policía Local y Natura Parc para coordinar sus actuaciones ante el abandono de mascotas, su captura y traslado hasta las instalaciones de la entidad. | Lola Olmo

Los propietarios de dos perros de raza considerada peligrosa que, el pasado mes de junio, causaron una gran matanza de ovejas en una finca del municipio se enfrentan a una multa de 6.612 euros. El Ajuntament de Selva ha impuesto esta sanción teniendo en cuenta factores como que «los dueños de los perros no disponían de la licencia oportuna para la tenencia de perros de razas potencialmente peligrosas, y el haber podido acreditar que ambas perras fueron abandonadas, como demuestra el hecho de que se escaparan reiteradamente, con su consecuente traslado a Natura Parc», apunta el alcalde de Selva, Joan Rotger.

En el expediente instruido por el Ajuntament de Selva no cabe duda de la participación de estas dos perras - mezcla de pitbull- en el ataque que causó la muerte directa a 18 ovejas, muchas de las cuales estaban embarazadas,    y el aborto de muchas otras por el stress sufrido durante la persecución. «Las dos perras estaban allí cuando el payés se encontró con la dantesca escena, y para reducirlas tuvieron que intervenir agentes de la Guardia Civil, de la Policía Local de Selva y personal de Natura Parc, entidad que se hace cargo de las mascotas capturadas o abandonadas», aclara Rotger.

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La elevada cuantía de la sanción responde a que «queríamos llevar la investigación hasta el final y que fuera una multa ejemplar, porque las perras se habían escapado reiteradamente, sin que sus propietarios tomaran las medidas oportunas para evitarlo, hasta que terminaron atacando al rebaño». El problema de los perros que se escapan o asilvestrados que atacan a los rebaños de ovejas, provocando una matanza entre las que mueren en el acto y las que deben ser sacrificadas por la gravedad de las heridas inflingidas, se extiende a toda Mallorca.

Desde las organizaciones del mundo rural, la sanción ha sido acogida con satisfacción. El gerente de ASAJA, Joan Simonet, apunta que «estamos muy contentos de que se haya llegado hasta el final, la gente que tiene perros en el campo tiene que ser responsable sobre sus mascotas; incluso con esta multa, no van a pagar el disgusto que se lleva un ganadero cuando se encuentra a sus ovejas muertas o mal heridas». Simonet lamentó entonces que «cada año ocurren una decena de ataques de perros a rebaños, porque los tienen semi abandonados en una finca, sin suficiente agua o comida, o no están      bien vigilados».

El ataque en cuestión ocurrió a mediados del pasado mes de junio, en una finca situada entre Selva y Mancor, propiedad de Pep Barceló. El joven ganadero, muy afectado ante la escena que se encontró al llegar a la finca, denunció los hechos ante la Guardia Civil. La multa del Ajuntament responde únicamente a la tenencia de animales, pero el ganadero puede reclamar también daños y perjuicios a los propietarios de las perras.