El Ayuntamiento advirtió del «grave e inminente» riesgo de incendio forestal si no se retiraban los restos vegetales abandonados tras la tala ilegal. El Consell ordenó al infractor su retirada. Como se aprecia en esta foto de ayer, aún no se ha producido. | Redacción Part Forana

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Tres años después de arrasar 98 pinos para despejar las vistas de una promoción inmobiliaria en unas parcelas de Cala Falcó, el autor de la tala todavía no ha retirado ni repuesto los árboles derribados. Sin embargo, el promotor del solar de delante ya cuenta con licencia urbanística para iniciar las obras. Los mismos vecinos que en mayo de 2018 denunciaron tal masacre medioambiental en unos terrenos calificados como Área Natural de Especial Interés (ANEI), alertan ahora de que, pese a que en la parcela donde está prevista la ejecución de una promoción urbanística ya luce la acreditación municipal de licencia de obra, los pinos derribados siguen tirados en el lugar donde cayeron, convertidos en el ‘carburante’ idóneo para la propagación de incendios.

Consultado al respecto, el Ajuntament de Calvià recordaba que de la tala de pinos en terrenos en suelo rústico protegido de Cala Falcó se hizo cargo la Agència de Defensa del Territori (ADT) del Consell de Mallorca, que, en su momento, tramitó el expediente de infracción para sancionar al responsable. Respecto a las obras que se iniciarán en breve, las mismas fuentes consultadas apuntan que se trata de suelo urbano y confirman que cuentan con la licencia pertinente.

Una y otra parcela, la ANEI cuyos pinos tapaban las vistas de la urbana y esta misma, están desligadas. Desde el Ayuntamiento sostienen que, sobre los papeles, no tienen nada que ver.«Una es suelo rústico y la otra es suelo urbano aunque estén una frente a la otra». Respecto a la urbana, que es sobre la que la Administración municipal tiene plena competencia, el propietario tenía permiso para talar 23 árboles, con la condición que luego, concluidas las obras, replantara el doble. Cosa distinta son las exigencias en la ANEI arrasada. Un año después de la tala masiva, el Ayuntamiento remitió un informe a la ADT en el que advertía del «grave e inminente» riesgo de incendio si no se retiraban los restos vegetales abandonados dentro de los solares. Así, la ADTordenó al autor de la tala desmantelar tal polvorín. Retirada, la de los pinos caídos, que aun habiendo sido denunciada ante la Fiscalía, todavía no se ha producido.