El alcalde Joan Verger y el regidor Miquel Miralles.

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Los dirigentes de Més también construyen en rústico. El regidor de Dinamización, Juventud, Deportes y Ferias y Fiestas del Ajuntament de Montuïri, Miquel Miralles, registró en el mismo ayuntamiento una solicitud de licencia urbanística para construir una vivienda unifamiliar aislada con piscina en suelo rústico. Concretamente en un Área de Prevención de Riesgos (APR) de inundación, según el proyecto básico presentado por el edil.

La solicitud de permiso de obras se produjo el viernes 22 de mayo. Último día hábil antes de que el lunes 25 de mayo, el Consell de Govern, precisamente a instancias de Més, aprobase el decreto ley 9/2020 de medidas urgentes de protección de territorio que, en su artículo 4, justo prohibía «ubicar nuevas viviendas unifamiliares aisladas en terrenos que estén incluidos dentro de APR de inundación».

La solicitud de Miralles del viernes 22 de mayo, fue ratificada por su arquitecta, vía registro electrónico, a las 18.03 horas del día siguiente. Asimismo, junto a la licencia de obras para la construcción de la casa con piscina, tanto Miralles el viernes, como su arquitecta el sábado, registraron también una solicitud para la agrupación de cinco parcelas (con el objetivo de superar los 15.000 y 14.000 metros cuadrados que exigen las normas de Montuïri y el Plan Territorial de Mallorca, respectivamente, como superficie parcelaria mínima para construir en rústico) y un permiso de demolición de unas viejas edificaciones agrícolas sitas en la parcela de 17.786 metros resultante de la agrupación.

Las fichas de las consultas descriptivas y gráficas de los datos catastrales de las cinco parcelas, adjuntadas en el proyecto básico, también se solicitaron a la dirección general del Catastro el viernes 22 de mayo. Al filo de la aprobación del decreto que iba a prohibir la ejecución de este tipo de proyectos urbanísticos.

El alcalde no sabía de la solicitud el último día hábil

El alcalde de Montuïri y regidor de Urbanismo, Joan Verger (Més), sabía de la solicitud de Miralles. Reconoce que todo se aceleró después de que el 22 de mayo este diario anunciara la inminente aprobación del decreto. Lo que no sabía es que la hubiera registrado ese viernes, último día hábil para hacerlo. Sólo tenía constancia, por el propio edil, de la ratificación de la arquitecta, vía electrónica, al día siguiente.