En los últimos veranos, el Caló des Moro es una de las playas de Mallorca que ha sufrido saturación. Las pequeñas dimensiones de la cala han provocado que se llegaran a formar coas de gente que quería bajar a la playa. El Ajuntament busca soluciones a este problema. | P. Lozano

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El Ajuntament de Santanyí va un paso más allá para garantizar el buen comportamiento en las playas. Además de declarar el Caló des Moro una zona libre de humos (al igual que ya han hecho varios ayuntamientos de Mallorca), Santanyí también ha declarado la pequeña cala como una zona libre de alcohol para evitar así la venta ilegal de estas bebidas, poner fin a los actos incívicos y ayudar a reducir la saturación de la zona.

La aprobación de esta moción se complementará con la nueva ordenanza reguladora de la convivencia ciudadana del municipio, que contempla multas que oscilan entre los 50 y los 3.000 euros. El texto, que ahora está a exposición pública, busca modernizar la antigua ordenanza (que es de los años 80) y disponer de armas legales garantizar la convivencia y el civismo. Además, la nueva ordenanza ayudará a regular el consumo de alcohol en la vía pública, las pintadas o el ruido.

Una vez aprobado el texto y con la declaración del Caló des Moro como una playa libre de humos y alcohol, el Ajuntament de Santanyí tiene previsto llevar a cabo una campaña informativa que pasará por la colocación de carteles explicativos en la playa.

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El Consistorio se ha decidido a impulsar esta iniciativa por los perjuicios medio ambientales que comportan las colillas de los cigarrillos en las playas y por «la problemática que comporta el consumo de alcohol que, en determinadas zonas, son comercializadas sin ningún tipo de licencia y que conlleva comportamientos incívicos y peligroso. Este hecho supone un grava problema, no solo legal y medio ambiental, sino también de salud pública», según reza el escrito de la moción.

Estas prácticas se podrán perseguir con la nueva ordenanza cívica que, además, también contempla multas para los autores de las pintadas que aparecen en edificios y rocas, como las que se detectaron el año pasado en Cala Figuera. Aunque la Policía Local consiguió identificar a los autores, no les pudo aplicar ninguna sanción por la falta de una ordenanza. Ahora sí se les aplicará la multa, que podrá ser cambiada por trabajos públicos.

Está previsto que la nueva ordenanza de convivencia ciudadana se apruebe durante el pleno que, previsiblemente, celebrará el Ajuntament en el próximo mes de noviembre.