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«Las degradaciones más graves a un hábitat protegido en Baleares se suelen dar a diario en los ecosistemas sensibles de las bahías, calas y ensenadas de Mallorca». Esta afirmación encabeza un vídeo, compartido en las redes sociales por la plataforma MallorcaBlue, que muestra con imágenes algunos desmanes que se han producido este mismo verano en aguas de Palmanova, aunque pueden hacerse extensibles a prácticamente todo el litoral mallorquín.

Hace unos días Ultima Hora mostró la forma de proceder de un gran catamarán turístico en aguas de Portals Vells. Ya entonces advertimos que no se trataba de un hecho inusual ni aislado. Basta con prestar atención a lo que nos rodea en días en los que muchos se hacen a la mar, en ocasiones sin respetar los mínimos de civismo y de convivencia, o incluso la legalidad.

Fondeos, incluso en zonas protegidas como los Lugares de Importancia Comunitaria (LIC), incumplimiento de la normativa de depuración de aguas urbanas que son arrojadas a la bahía, o la incorrecta gestión de los abonos agrícolas son solo algunos de los ejemplos que MallorcaBlue tiene contrastados, y que no es la primera vez que denuncian a través de sus canales.

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Las consecuencias son previsibles y no muy halagüeñas. Las praderas de posidonia que revitalizan nuestro mar y posibilitan la vida de sus habitantes sufren. El elemento primordial de la riqueza submarina se resiente, y si esta está en peligro la biodiversidad, la belleza de nuestro entorno y nuestra forma de vida cambiarán, irremediablemente, para siempre.