Imagen de la reunión celebrada este miércoles en la sede del Ministerio de Industria. A un lado, directivos de Cemex: al otro, representantes de los sindicatos UGT y CC.OO. La ministra Reyes Maroto, el conseller de Treball Iago Neguruela y su homólogo andaluz, Javier Carnero.

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La multinacional Cemex se abrió este miércoles por primera vez desde que anunció el cierre de la fábrica de Lloseta a revisar su decisión de despedir a todos los trabajadores. La empresa se comprometió este miércoles en una reunión en el Ministerio de Industria a aclarar este jueves si deja «en suspensión» el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) anunciado.

En la reunión estaban la ministra, Reyes Maroto; el conseller de Treball, Iago Negueruela; su homólogo andaluz, Javier Carnero; directivos de Cemex y representantes de los trabajadores. En el encuentro, la multinacional reiteró nuevamente su voluntad de cerrar las plantas de Gádor (Almería) y Lloseta en base a unas razones que, como en reuniones anteriores, no satisficieron a los representantes de la Administración ni a los sindicatos. No obstante, la empresa finalmente accedió a la petición del «dejar en suspensión» el ERE antes de iniciar una negociación para explorar las posibles alternativas al cese de la producción.

Los directivos de Cemex manifestaron que lo consultarían con otros directivos de rango europeo y que este jueves facilitarían una respuesta, explicó Roberto Serrano, que asistió a la reunión como responsable de construcción del sindicato UGT.

Serrano se mostró escéptico con la decisión de Cemex de suspender el ERE, pero señaló que «en cualquier caso es mucho mejor explorar las posibles alternativas al cierre de las plantas antes de despedir a la plantilla que después».

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El ERE podría dejar sin empleo a 250 trabajadores directos y a otros tantos indirectos. «No es de recibo que primero despidan a toda la plantilla y luego se sienten a negociar para obtener unos beneficios», valoró este representante sindical de UGT.

Respecto a las «alternativas» al cierre de qué habla la multinacional mejicana, Serrano dijo desconocer a qué se refieren. «¿Acaso pretenden convertir la fábrica en una planta de reciclaje? La verdad es que lo ignoramos, no nos las han comunicado». Iago Negueruela, el conseller de Treball, confió en que Cemex «de una respuesta positiva y tengamos espacios de diálogo previos al ERE». Reiteró su voluntad de que la planta de Lloseta mantenga su producción y agradeció «el esfuerzo de la ministra» Reyes Maroto de sentar a las partes mesa para buscar una solución.

Por otro lado, los representantes sindicales recibieron este miércoles, antes de la reunión, un documento que confirmaba que el próximo miércoles 7 de noviembre (y no el 5, tal y como se informó en un principio) se iniciará el ERE. Paralelamente, los empleados mantienen la manifestación prevista para el próximo sábado en Lloseta. La protesta, a la que acudirán trabajadores de otras industrias, partirá a las once de la mañana de la fábrica y se dirigirá por la carretera hasta el consistorio.