El pasado viernes finalizó el período de pesca de langosta y los resultados fueron excepcionales. Estos datos tan positivos confirman la mejora que ha vivido en los últimos años una de las pescas más emblemáticas y con mayor valor comercial de la flota pesquera continuada del Mediterráneo. | Jaume Morey

2

La temporada de pesca de langosta finalizó este viernes, 31 de agosto, con unos resultados sobresalientes que han superado todas las expectativas y que confirman el buen momento que vive la pesca de langosta.

Los resultados de este año superan por 4,5 toneladas a los del año anterior y se corrobora la mejoría de este tipo de pesca. Es una de las más emblemáticas de la flota pesquera continuada y cuenta con 80 embarcaciones que ejercen su labor en ocho zonas de pesca.

Una vez finalizada la temporada de langosta empieza la de la llampuga. Desde el pasado lunes, varias embarcaciones se dedican a la pesca de esta especie y, hasta el momento, se han pescado ocho toneladas. Asimismo, la oferta que se ofrece en las pescaderías de los mercados es de 2600 llampugas en tres días, por lo que al final de temporada, que termina en el mes de noviembre, esperan haber capturado unas 110 toneladas.

El próximo 1 de septiembre también empieza la pesca del raor aunque los pescadores profesionales no se dedican a ella, es puramente recreativa. Unas tres o cuatro embarcaciones se centran en este tipo de pesca pero, al coincidir con la temporada de la llampuga, que es un pescado con un valor comercial más alto, los pescadores prefieren centrarse en esta última. La temporada termina el 31 de marzo y no pueden volver a pescarlo hasta el 31 de agosto.

A mediados del mismo mes de septiembre, concretamente día 16, comienza la captura del verderol, la especie alevín de la serviola, y dura hasta el 30 de junio. Es un pescado con un tamaño relativamente pequeño –menos de 30 centímetros– y, al ser una especie tradicional que no necesita mucha inversión, tiene una enorme demanda.

Recuperación

Otra de las pescas que realizan es la de la gamba roja, que después de la crisis que sufrió en los dos años anteriores, ha conseguido, contra todo pronóstico, recuperarse.

Hace dos años, a mediados de verano, este tipo de gamba desapareció de un día para otro por cuestiones meteorológicas como repentinos cambios de temperatura y la llegada de una corriente submarina atlántica.

Después de los resultados de la pasada campaña, todo parecía indicar que sería complicado que volvieran a tener el rendimiento que habían alcanzado en anteriores temporadas, pero este año han conseguido superar todos los pronósticos establecidos. Por el momento, llevan más de 100 toneladas recaudadas y esto les ha permitido aumentar sus expectativas que han incrementado hasta las 140 toneladas, todo un récord.