La Comuna de Bunyola ocupa una extensión de 1.111 ‘quarterades’, prácticamente el doble de la superficie que resultó afectada el año pasado en el Maresme catalán y que condenó a morir a 250.000 pinos. | A. VIBOT

13

La plaga de Tomicus piniperda que está afectando a la Comuna de Bunyola llevó a la Generalitat de Catalunya a plantearse talar cuatrocientas hectáreas de pinar en el Maresme el pasado año (unos 250.000 pinos murieron), otras doscientas hectáreas de la zona estaban tan afectadas que tampoco se veía posible su recuperación. La extensión de la Comuna bunyolina es de casi el doble, es de 1.111 quarterades, unas 789 hectáreas aproximadamente.

Por el momento no hay cifras concretas del grado de incidencia en la Comuna, puesto que hay diferentes niveles de afectación y en sus primeros estadios es difícil su detección, puesto que este gusano realiza pequeñas perforaciones para introducirse en el tronco del árbol y es cuando el deterioro es ya importante cuando se hace más patente su presencia.

Fuentes del Consistorio señalaron que no sólo se encuentran afectados los pinos de la Comuna, sino que también hay otras zonas del municipio en las que se ha detectado su presencia. Apuntan, además, que lo más probable es que esté extendido por toda la Isla. Gracias al trabajo del biólogo contratado por el Consistorio de Bunyola mediante el programa de Joves Qualificats del SOIB se han dado a conocer las medidas que se pueden adoptar después de este estudio inicial que ha puesto de relieve la plaga.

La primera medida es la tala de todos los árboles afectados y la retirada de toda su madera de forma que ésta no suponga una amenaza para el resto del bosque. Tanto los árboles talados como la madera deben ser eliminados antes de que salgan los gusanos. Una segunda medida sería la colocación de trampas para evitar que los árboles sanos resulten afectados por el Tomicus. Estas trampas funcionan capturando los insectos adultos y tienen que ubicarse de forma preferente en pequeños claros siguiendo pistas forestales, cortafuegos, pero nunca bajo los pinos.

Noticias relacionadas