Momento de la reunión de la alcaldesa de Porreres, Xisca Mora, con un grupo de vecinos para tratar el tema de la mezquita. | Guillem Mas

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La alcaldesa Xisca Mora se reunió este jueves por la noche con un grupo de vecinos de la calle Jaume II que se oponen a la construcción de la nueva mezquita en su barrio.

En el encuentro, celebrado en la sala de pleno del Ajuntament de Porreres, acudieron medio centenar de ciudadanos del barrio afectado.

En un clima enrarecido, Mora anunció a los presentes que la comunidad árabe ha desistido de ejecutar su proyecto en dicha calle, dada la oposición vecinal y en favor de la paz social, por lo que el futuro centro de oración se realizará en las afueras del pueblo, en concreto, en la zona de ses Forques.

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La reunión, que duró apenas media hora, transcurrió con total normalidad aunque alguno de los vecinos expresó su preocupación por el proyecto en sí y por la «seguridad» de sus familias.

Lo cierto es que la comunidad musulmana de Porreres, que ronda los 500 ciudadanos, lleva 12 años orando en una casa de la calle del centro de la localidad sin que se haya registrado nunca ningún incidente ni problema.

La primera edil declaró que «nos comprometimos a buscar una solución a este conflicto y la verdad es que hemos conseguido encauzar la problemática».
Mora recordó que «los musulmanes, ante la oposición de los vecinos, han mostrado buena voluntad y han accedido a una permuta con otro vecino que les ofrece un solar en las afueras».

Con todo, los afectados vieron con buenos ojos la solución aportada por el equipo de gobierno consensuada con la comunidad musulmana «para garantizar la paz social y la convivencia».
El cambio de ubicación de la futura mezquita supondrá un retraso en su construcción. El nuevo solar cerca de ses Forques ya cuenta con una nave que tendrá que ser legalizada para uso religioso y cuya tramitación durará varios meses.