Se han modificado los estanques para la siembra de olivos. | Lluc Garcia

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Los dos safareigs de piedra que forman parte del conjunto monumental dedicado a los caídos han sido convertidos en sendos parterres en los que el Consistorio ha sembrado olivos. La actuación ha supuesto varias semanas de trabajo de la brigada de obras, ya que se ha tenido que eliminar el fondo de los estanques -formado por grandes losas de piedra viva- para rellenarlos de tierra.

La medida ha sido aplaudida por muchos vecinos, ya que mejora bastante el entorno de la plaza de España, pero también ha dado pie a una segunda lectura crítica. Algunos ciudadanos y también representantes de la izquierdas creen que el Ajuntament «no puede realizar reformas en un monumento que por ley debería desaparecer».

No obstante, el alcalde, Carlos Simarro (PP), afirma rotundamente que «la mejora se ha hecho sólo por dos motivos: ahorrar el agua que perdían los estanques y embellecer la plaza».

Simarro cree que «vincular esto a un ensalzamiento del monumento sólo es mala fe». Aun así, el alcalde admite que «no se ha planteado» aprovechar la actuación para eliminar los símbolos franquistas, que además están cubiertos de pinturas y de grafitis pidiendo su demolición. Al contrario, cree que «debería limpiarse porque realizar pintadas del signo que sea sobre el patrimonio público sí que es algo ilícito».