TW
3

La esperada demolición del hotel Rocamar, cuyas obras ya ha adjudicado la Conselleria de Turisme i Esports por un importe de 483.000 euros y que debería comenzar el próximo día 12 de julio, podría verse sometida a nuevos retrasos.

El Ajuntament y los hoteleros del Port mal disimulaban ayer su preocupación al conocer que la empresa adjudicataria del derribo había previsto que los trabajos -demolición y reconstrucción paisajística- tuvieran una duración de «seis meses». La empresa pretende la utilización de una gran picadora de escombros, una maquinaria no permitida en las zonas turísticas debido al extremado impacto acústico que ocasiona. Para complicar todavía más la situación resulta que esta maquinaria tampoco puede llegar a pie de obra ya que el acceso rodado solamente es posible a través de un puente que no resiste el paso de sus casi 50 toneladas de peso.

Ayer se celebró a pie de obra una reunión de coordinación a la que asistieron todas las partes implicadas y se dieron a conocer estos «detalles». Asistieron el alcalde, Carlos Simarro, y los concejales de Obras y de Turismo, Gabriel Darder y Catalina Pomar, además de técnicos de la Conselleria, del Ajuntament, Policía Local y la presidenta de la Asociación Hotelera, Maria Frontera.

Frontera admitió que cuando se decidió que la obra se hiciera este verano para que no sufriera más retrasos, «no conocíamos los detalles del proyecto».

Fue durante el reciente encuentro del sector con el presidente del Govern, José Ramón Bauzá, y el Conseller de Turisme, Jaime Martínez, que estos dejaron en manos de los hoteleros y del Ajuntament el calendario para que las obras «molestaran lo menos posible a la actividad turística». Frontera dio a entender que nadie habló de «cinco o seis meses de obras».

En este sentido otras fuentes municipales creen que «se pueden hacer en mucho menos tiempo» y que lo que intenta la empresa es que se le autorice la utilización de maquinaria que le permita acelerar y abaratar costes. Si no es así los materiales deberán ser transportados en camiones, lo que supone un impacto tampoco asumible en verano.