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El grueso de la sociedad inquera, sino toda, lamenta que los franciscanos dejen la ciudad 103 años después de establecerse allí. Lo que más se valora en general es la creación del colegio Beat Ramon Llull (que popularmente se conoce aún como Sant Francesc) y su contribución social y cultural.

El alcalde Rafel Torres (PP) destacó, por encima de todo, el colegio, al que calificó como «uno de los pilares de Inca». Asimismo, valoró positivamente su «presencia dentro de la sociedad, que a hoy aun sigue siendo muy importante». Cristòfol Soler, expresidente del Govern, se expresó en términos similares. Dijo que dejan «una huella en mucha gente», y calificó su ausencia de «gran pérdida».

El cronista oficial de Inca, Gabriel Pieras, se mostró muy afectado. «Me sabe muy mal. Fui alumno del Ramon Llull 11 años y profesor durante 44. A mi me educaron», dijo. Pieras valoró también la tarea cultural que desarrollaron el padre Toni Martorell en el terreno musical y el padre Miquel Colom en el literario y lingüístico.

El escritor Lluís Maicas también cursó sus estudios en Sant Francesc. «La actividad social y cultural que han desempeñado ha sido intensa», dijo, y citó la contribución del padre Colom al estudio de Ramon Llull y la presencia social de los franciscanos en Inca a través del sindicato obrero La Pau. «Hubo otros franciscanos quizás menos conocidos que ejercieron también una notable influencia, como el padre Bernat Morell, que a mi y a otros alumnos nos hizo entender el arte moderno», sentenció.