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El llogaret de Biniali, que depende de Sencelles, celebró la noche del martes al miércoles, sin que se registraran apenas incidentes, las verbenas de las fiestas de Sant Cristòfol. Cerca de treinta agentes de la Policía Local y de la Guardia Civil vigilaron para que la fiesta no se desmadrara.

El balance (facilitado por el alcalde): alguna que otra pelea, escasez de grupos de jóvenes practicando botellón y ausencia de grandes aglomeraciones. «Una vez hayamos valorado con serenidad cómo transcurrió la noche estudiaremos si el próximo verano reproducimos el modelo de este año o si programamos una verbena el viernes», señaló el alcalde de Sencelles, Joan Carles Verd.

El último lustro, las verbenas de Biniali se habían desbocado. Asistían miles de jóvenes procedentes de otras zonas de la Isla, algo que ponía en riesgo su seguridad. Además, la celebración había degenerado: peleas, suciedad, vandalismo, incivismo, etcétera. Este año, el Ajuntament suspendió las verbenas de fin de semana y las programó para la vigilia del santo.

Unos binialers estaban a favor de la medida y otros (entre los cuales los restauradores, que lucieron camisetas) en contra.