Centenares de ‘pollencins’ y turistas presenciaron la salida de la procesión. | Antoni Pol

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Representadas por las gemelas Antònia y Joana Aina Pérez Mariano las Àguiles volvieron a bailar ayer, festividad del Corpus en Pollença. De cuantos hay, este municipio ha sido el único de Mallorca que ha conservado el ritual, cuyos orígenes se remontan a la época medieval.

Sin embargo, ayer fue quizás la última vez que se usaron esos ‘caparazones’ de àguila. El Consistorio va a intentar restaurarlos. Pero cabe la probabilidad que no sea posible debido al mal estado en qué se encuentran. Si así fuera, se fabricarían réplicas, explicó el alcalde, Tomeu Cifre. De hecho, los presupuestos municipales prevén una partida -a petición de Convergència i Unió- con esa finalidad.

Cuatro kilos de oro

La procesión se inició al finalizar la celebración del Corpus. Junto a Sant Joan Pelós (representado por Cristòfol Llompart), las Àguiles recorrieron las calles más céntricas de la localidad. Se dice que llevan unos cuatro kilos de oro en joyas, prestadas todas ellas por los vecinos.

Hay que destacar también la labor de coser las joyas a los vestidos de las àguiles, un trabajo preparatorio que requiere horas de dedicación.