Los oficios artesanos junto a las actuaciones completaron un año más el atractivo cartel de la muestra ‘gabellina’. | Joan Socies

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Sin ninguna duda el escenario que cada año acoge la feria medieval de Capdepera es impagable. Y durante este fin de semana miles de personas lo han vuelto a comprobar, el Castell ornamentado para la ocasión y las estrechas calles que conducen hasta la cima de la fortificación ya introducen al visitante en otra época, además escudos de madera y banderas de colores visten sus paredes para anunciar al visitante que Capdepera revive el medievo.

Un año más, la época medieval con un variado mercado, además de espectáculos itinerantes; cómicos, danzas, conciertos. Toda una amplia oferta que sirvió de reclamo para que miles de personas llenaran el pueblo e inundaran, principalmente durante la noche del sábado y la mañana de ayer, las calles del pueblo.

Más de 150 expositores artesanales que ofrecían productos de todo tipo. Desde quesos, embutidos, dulces, ropa y complementos de decoración propios de la época e incluso algún que otro más apropiado del siglo XXI. Las paradas de comida fueron uno de los mayores atractivos a la hora de comer. Allí los visitantes pudieron degustar desde carnes asadas, pasando por las panades o incluso pasteles orientales, todo ello como rigen las normas de la muestra siempre con utensilios de barro, platos y vasos, para dar a la feria un aire más ancestral.

Otro de los alicientes que ha pasado más desapercibido para los visitantes fue el encuentro, realizado durante el fin de semana, de representantes de diferentes ciudades europeas que cuentan en su casco urbano con antiguas murallas.