Imagen facilitada por la Plataforma Pro Camins de los animales muertos en la carretera. | Antoni Pol

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El alcalde de Pollença, Bartomeu Cifre, retirará personalmente sus ovejas y también el resto de animales muertos que hay en el tramo de la carretera vieja de Lluc que recuperó recientemente el Consell de Mallorca al paso por la finca de Ca na Borrassa, propiedad de su familia.

Cifre contactó ayer a primera hora con el Seprona y les acompañó al lugar después de que la plataforma Pro Camins Públics i Oberts registrara el lunes una denuncia ante el Seprona, el Govern y el Consell. Aunque Pro Camins no acusaban directamente al alcalde dejaban entrever sus sospechas de que la acumulación de animales muertos en la zona intentara frenar el paso de excursionistas.

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Comunicación

El alcalde de Pollença, Bartomeu Cifre, que había comunicado personalmente hace una semana a la directora insular de Medi Ambient, Margalida Pocoví, la muerte de dos de sus ovejas en este enclave para que el Consell (titular de los terrenos) procediera a retirarlas, accedió ayer a hacerse cargo de la retirada de los cadáveres no solo de sus animales sino también del resto (dos gatos y una liebre).

El alcalde Cifre asegura ser «víctima de una persecución política» por parte de Pro Camins Públics. «No es algo nuevo sino que viene de siempre, el denunciante, Joan Crespí, es un miembro destacado del PSM y lo que hacen es orquestar una campaña de acoso y derribo, los caminos les dan igual y por eso no reivindican que se haga la pasarela que permitirá recuperar la Ruta de pedra en sec», dice.