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La plataforma Pro Camins Públics i Oberts ha denunciado ante el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil, la Conselleria d'Agricultura, Medi Ambient i Territori y ante la Conselleria insular de Medi Ambient el abandono de varios cadáveres de ovejas, gatos y una liebre en avanzado estado de descomposición sobre uno de los tramos de la carretera vieja de Lluc recientemente recuperados por el Consell de Mallorca -concretamente en el kilómetro 3,6-, a la altura de Ca na Borrassa, propiedad de la familia del alcalde.

El Consell de Mallorca modificó los cerramientos de rejilla de este tramo a finales del pasado año, abriendo dos compuertas a ambos lados para permitir el libre tránsito por la carretera vieja sin peligro de que los animales escapen de Ca na Borrassa y crucen la carretera. Los pro caminos públicos denuncian ahora que los animales muertos alineados junto a una de las compuertas de entrada presentan un avanzado estado de descomposición y desprenden un fuerte olor a putrefacción que hace que los excursionistas desistan de transitar por este tramo de la ruta. Aunque no acusan directamente a la familia del alcalde y dejan en manos del Seprona la investigación de la autoría, la polémica está más que servida. También ven con recelo la reciente instalación de colmenas en la zona.

El alcalde de Pollença, Bartomeu Cifre Ochogavía (PP), aseguró ayer que hace ahora una semana avisó personalmente al Consell de Mallorca de que dos de sus ovejas habían muerto sobre la carretera y les instó a que como órgano competente las retiren. «Del resto de animales no sé nada, me ha sorprendido saber que también hay gatos y si es así creo que se trata de alguien con mala fe que los coloca allí intencionadamente», añade.

El alcalde ha pedido al Consell que revise el sistema de apertura de la rejilla e instale uno automático porque «muchas veces quedan abiertas con el riesgo de que los animales crucen la carretera».