Vecinos protestan sentados en una de las gruas. | S. Amengual

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Ayer al del mediodía los ánimos estaban encendidos en Porto Cristo y no era precisamente por el calurosos y soleado día. Ayer, día primero de agosto, era la fecha elegida por el juez para volver a abrir el puente elevado del Riuet, e iniciarse las obras de desvío de los servicios. Y así fue hasta que a las 11:40 horas un grupo de vecinos y comerciantes cortaron la circulación por el puente, que por orden judicial se tiene que demoler como máximo el próximo 26 de septiembre.


Después de actuar la Policía Local y ordenar la retirada de los manifestantes de la vía, estos acudieron al puente pequeño, a parar las obras que realizaban los operarios para llevar a cabo el desvío de servicios. Y allí, se plantaron literalmente ante las máquinas, e impidieron realizar las obras. Los obreros enseguida pararon las máquinas y llamaron a la policía puesto que «nosotros no queremos ni nos hemos de enfrentar con los vecinos, nosotros hemos parado las máquinas y ya nos dirán lo que debemos hacer», señalaba uno de los encargados de la obra quien aseguraba que «aquí, tenemos unos dos meses de trabajo, esta mañana hemos iniciado el vallado, y después hemos empezado las obras para hacer las zanjas».


Las reivindicaciones de los vecinos y comerciantes son muy claras y ya las hicieron llegar al juez la semana pasada, el aplazamiento de las obras hasta el uno de noviembre una vez finalizada la temporada alta, y que se mantengan los dos puentes abiertos durante lo que resta de verano. esta demanda realizada la semana pasada ante el juez, recibió respuesta por parte de este diciendo que hasta el dos de septiembre no podía responder a la petición.


Protesta


Al rato llegó una subinspectora de la Policía Nacional quien se acercó a los vecinos para saber los motivos de su protesta. Y tras unos minutos y algunas llamadas telefónicas decidieron que dos vecinos en representación del resto irían a hablar con el Delegado del Gobierno, Ramon Socias. Al cierre de esta edición los vecinos no habían recibido ninguna llamada para mantener la reunión, y estaba convocada una manifestación a las siete de esta mañana para volver a impedir el inicio de las obras «y lo que haga falta».