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El depósito de cenizas de Biniatria en Alcúdia, en el que se almacenan los residuos de la central eléctrica de Es Murterar, crece a pasos agigantados coincidiendo con la crisis del sector de la construcción. «Hasta hace poco, buena parte de las cenizas resultantes de la quema de carbón en Es Murterar se reutilizaban en la fabricación de cemento en Lloseta, pero la caída en la demanda de cemento ha provocado una acumulación espectacular de cenizas en Biniatria que ahora ocupa mayor superficie incluso que las propias instalaciones de la central», explica Margalida Ramis, portavoz del GOB.

El GOB se desplazó ayer a las puertas del depósito de Biniatria para reclamar el cierre progresivo de la central de Es Murterar ahora que «el cable eléctrico y el gasoducto, pueden garantizar el suministro eléctrico si se pone un techo al consumo y se apuesta por las energías renovables».

El GOB inicia así una campaña mediática que pretende presentar un plan de acción definitivo para hacer frente al cambio climático: «Un futuro sin carbón».

Treinta años

Cuando se cumplen treinta años de la puesta en marcha de los primeros grupos de la central eléctrica de Es Murterar, los ecologistas reclaman un cambio de mentalidad en la clase política. «El reto del cambio climático nos obliga a poner en marcha acciones definitivas para hacer frente a esta problemática local», dice Ramis, que luchará junto a otros activistas para que los diferentes partidos políticos de las Illes Balears incluyan el año próximo en sus programas electorales el compromiso del cierre progresivo de la central eléctrica de Es Murterar.

«Cada tres minutos un camión cargado de carbón cubre la ruta entre el Port d'Alcúdia y la central y desde la central parten cargados de cenizas al depósito de Biniatria.

La central eléctrica de Es Murterar representa un 23 por ciento del parque de generación energética y produce el 53 por ciento de la energía eléctrica que se consume en las Balears utilizando el carbón para ello, «el combustible más contaminante que existe y que tiene unas implicaciones que van más allá de los puramente ambientales», explica el GOB.

La portavoz del grupo conservacionista, Margalida Ramis, opina que «la llegada del gas natural y la conexión eléctrica tendrían que ir ligadas a una planificación energética para la implantación efectiva de energías renovables que tengan en cuenta la realidad territorial insular y un desarrollo de tecnologías más eficientes que posibiliten la generación de energía eléctrica más próxima a los puntos de consumo».