Uno de los tejares que dejó de fabricar con métodos tradicionales y que ya ha desaparecido.

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El efecto devastador de la crisis que azota al sector de los tejares del Pla de Mallorca en los últimos diez años se traduce en un goteo incesante de cierres de empresas. De los once tejares que existían hace diez años en Vilafranca, Petra y Sant Joan, a día de hoy sólo quedan cuatro que funcionen y muchos de ellos lo hacen con una producción mínima.

Así, la supervivencia de muchas teuleres tampoco está asegurada. El hecho de fabricar «pisos en vez de casas, que necesitan más tejas», «la competencia de las industrias peninsulares», «la poca modernización de los tejares familiares» o el «encarecimiento del combustible y la dificultad de alimentar los hornos con gas natural», pueden haber forzado esta situación, según Sebastià Adrover, presidente de la Associació de Fabricants de Ceràmiques per a la Construcció.

Reconversión
Así pues, la grave crisis que atraviesa el sector de la cerámica en Mallorca ha forzado a reconvertir muchos de los antiguos hornos y fábricas. El artista Miquel Barceló compró una teulera en Vilafranca para convertirla en su taller cerámico y la antigua teulera de Son Durí ha pasado a dedicarse a la producción de agricultura ecológica.

Pero a pesar de todo, algunas empresas familiares se niegan a desaparecer. Desde la Associació de Fabricants de Ceràmiques per a la Construcció se pide un esfuerzo a las instituciones para coordinar un plan de ayuda a la industria. Un plan que debe pasar «por la revalorización de la teja mallorquina porque la arcilla de Vilafranca y Petra es de gran calidad y las industrias del Pla utilizamos hornos árabes verticales que hacen que la coloración de la teja sea especial», señala su presidente.

De hecho, la asociación ha mantenido reuniones con el colegio de arquitectos para intentar que los ayuntamientos obliguen a mantener los tejados de 'teula' mallorquina en los centros históricos. Una medida que, junto con la llegada del gas natural canalizado a la comarca del Pla, puede evitar que el humo negro de los hornos árabes de las teuleres deje de formar parte del paisaje endémico de la comarca del Pla.