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JOSEP ROSSELLÓ Un millar de personas asistió ayer en Palmanova al homenaje póstumo del Ajuntament de Calvià a Carlos Sáenz de Tejada García y Diego Salvà Lezaun, los agentes de la Guardia Civil que murieron en el atentado perpetrado por ETA el pasado mes de julio con una bomba lapa adosada a los bajos de su vehículo. Sendas calles con sus nombres, un monolito y una enorme bandera española recordarán de forma perpetua a los caídos en acto de servicio.

A primera hora de la mañana, familiares de los agentes asesinados descubrieron las placas de dos calles de Calvià con el nombre de los agentes. A mediodía, el alcalde, Carlos Delgado, entregó a la madre de Salvà y al padre de Sáenz de Tejada las Medallas de Oro del municipio que un pleno municipal les concedió por unanimidad. Minutos después descubrió un monolito en honor de la Guardia Civil y, a los acordes del himno nacional, se izó una bandera española de 24 metros cuadrados de superficie en la rotonda de Palmanova para mostrar, según dijo Delgado, que «la barbarie nunca prevalecerá sobre ella».

En el curso de los actos dedicados a rendir un homenaje a la Guardia Civil, Delgado estuvo acompañado por el coronel Basilio Sánchez Rufo, máximo responsable del instituto armado en Balears.

Al conjunto de los actos convocados ayer por el equipo de gobierno del Ajuntament de Calvià no habían sido invitadas ni las autoridades de ámbito nacional, como el delegado del Gobierno en las Illes -que a su vez es el jefe de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado-, ni representantes del Govern o del Consell de Mallorca. Sí pudieron verse en la cita, en cambio, a los nuevos rectores del PP en Palma, encabezados por José María Rodríguez.

Entre los grupos de la oposición en el Ajuntament de Calvià, el concejal de UM, Isidre Cañellas, se mostró complacido por el acto de homenaje, aunque señaló «que su utilización partidista por parte de Delgado es de todo punto rechazable». Por su parte el PSOE declinó hacer declaraciones al respecto.