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Finalmente, el buen tiempo acompañó la Fira de Setembre que tiene como eje central el mercado medieval e industrial. Este hecho animó a muchos vecinos y visitantes que llenaron a rebozar las avenidas Salvador Juan y Mossèn Alcover en el marco de más de dos kilómetros de feria.

Los estands de productos agroalimentarios y artesanales estaban muy bien ambientados en la época medieval y sus responsables vestidos de época. No faltaron los embutidos llegados de Catalunya, los quesos, las pastas marroquíes, la joyería, el vino de la tierra, el punto mallorquín, la cerámica, el tambó de almendra o avellana o los buñuelos que dan entrada a la estación otoñal.

Con todo, la feria se consolida con los años y el mercado medieval y sus espectáculos de calle son el puntal básico de esta feria que combinada lo medieval y lo industrial. Y hoy, el firó en las avenidas.