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La Comissió Insular de Patrimoni Històric informó ayer favorablemente al proyecto de un campo de golf y un hotel en la finca de Son Real, en el término de Santa Margalida, y para el que se está tramitando actualmente un interés general que afecta cerca de 900.000 metros cuadrados de suelo rústico.

A pesar de esto, la aprobación de ayer incluye una serie de prescripciones para efectuar un control arqueológico en toda el área afectada por el proyecto, una zona rica en yacimientos donde actualmente ya se han detectado al menos cuatro.

Entre estas prescripciones, se encuentra la de establecer en estos cuatro yacimientos detectados un perímetro de 25 metros de radio donde no podrá hacerse ningún tipo de obra. Además, y antes del inicio de las obras, se realizará una prospección arqueológica en toda el área afectada por el proyecto y se presentarán los resultados a la Comissió Insular de Patrimoni Histórico. Durante el proceso de movimiento de tierra tendrá que contarse con la presencia de un técnico cualificado, con el fin de prever la aparición de nuevos restos susceptibles de ser conservadas y tendrá que presentarse un proyecto de adecuación de los yacimientos arqueológicos.

Con respecto a estas prescripcciones, el conseller d'Ordenació del Territori, Bartomeu Vicens, explicó después de la reunión de la comisión que «nos parece una buena protección del patrimonio de la zona, porque se protegen los yacimientos actuales, se buscarán de nuevos y se restaurarán todos ellos». Con todo, Vicens reconoció que los hallazgos arqueológicos que puedan hacerse en la zona pueden llegar a condicionar el proyecto de tal forma que sea imposible llevarlo adelante. «Dependerá de aquello que se encuentre porque todo será protegido», dijo.

Los grupos de la oposición en la comisión -PSOE, PSM y Els Verds- votaron en contra del informe elaborado por los técnicos de Patrimoni y pidieron sin éxito que se detenga la tramitación del interés general para el proyecto de campo de golf y hotel.

Según explicó Antoni Alorda (PSM), la postura de la oposición fue «pedir la paralización del interés general hasta que se hayan hecho todos los trabajos arqueológicos, para saber verdaderamente que es aquello que puede hacerse». La oposición también criticó que no se tratase la declaración de la zona como BIC.