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A pesar de la escasa participación en el concurso de peso de melones de la Fira del Meló de Vilafranca, ayer se instauró un nuevo récord. Con 18 kilos y 130 gramos el melón local de Son Orlandis se proclamó claro vencedor sobre el resto, rebasando en más de 500 gramos al campeón del pasado año que logró los 17,500 kilogramos. La casualidad o el buen hacer de los agricultores de Vilafranca quiso que el matrimonio formado por Tomeu Morlà y Antònia Martí se proclamasen vencedores de los premios al melón más pesado y a la mejor calidad respectivamente. Esta coincidencia provocó el aplauso de un público bastante más reducido que en anteriores ocasiones.

El agricultor de Muro, Jaume Mulet Salamanca fue el único participante en la categoría de melones no cultivados en Vilafranca con cinco ejemplares, de los cuales el mejor de ellos alcanzó los 13,240 kilos. A pesar de las amenazas de lluvia y del calor, la Fira del Meló ofreció a los visitantes y a las numerosas autoridades que se acercaron a la Vila una nueva organización de la feria que agradó bastante. La peatonalización del centro y la nueva distribución de la plaza Major y sus calles adyacentes ayudaron en esta tarea.

Tras el veredicto del jurado del concurso de calidad en los melones de raza «calapoter», todos los asistentes pudieron disfrutar de una degustación. Un total de 21 calapoters optaron a dicha distinción que se fija tanto en el sabor como en la textura y presentación del melón. Además del esperado concurso de melones, Vilafranca ofreció ayer una feria repleta de productos tradicionales y una extensa muestra de animales donde destacó la subasta de porc negre mallorquín.