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MARIA PUIGRÒS
El voto del edil Pau Mateu Vives del PSM fue decisivo para que se aprobara el jueves en pleno pedir al Consell de Mallorca que retire la prescripción que impuso para aprobar la normativa urbanística del municipio, que exige la retirada de los usos recreativos a los polígonos de la localidad, lo que permitiría la legalización de la discoteca de la que Onofre Plomer (PP) es copropietario. Pau Mateu justificó su voto en el hecho de que desde finales de 2000 en todas las zonas residenciales se han prohibido los usos susceptibles de producir molestias al vecindario, por lo que «hay que colocar este tipo de establecimientos en algún sitio».

Pau Mateu insistió en que con esta decisión él no quiere tomar partido en el «enfrentamiento personal» que mantienen Jaume Perelló (UM) y Onofre Plomer (PP). Precisamente Jaume Perelló (UM) manifestó en el pleno que tiene «cerca de treinta firmas a favor de lo que estoy defendiendo, que no haya actividad recreativa en los polígonos» y a raíz de sus declaraciones Onofre Plomer descubrió dos cartas firmadas por dos vecinos que manifiestan sentirse «engañados» por los responsables de UM al firmar el citado escrito.

Uno de los afectados manifiesta que «ahora veo que se trata de una guerra personal de ustedes (los de UM) contra los de la lavandería y la discoteca (Onofre Plomer del PP) y por ello pido que no se vuelva a utilizar mi firma para nada». Por su parte, Plomer también sostuvo que tiene 800 firmas registradas en el Ajuntament a favor de mantener los usos recreativos en los polígonos.