Imagen de archivo del monumento de Sa Feixina

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Si en algo se ha puesto de acuerdo rápidamente el nuevo gobierno de Palma es en dejar el monumento de Sa Feixina tal cual está. Así lo ha anunciado la portavoz del ejecutivo municipal, la teniente de alcalde Belén Soto, que ya ha advertido de que la decisión se notificará a las empresas que optaron a la licitación de este contrato de democilión. Sobre el coste final de un proceso que finalmente no se ejecutará poco se sabe, Soto no ha podido concretar ni el dinero, ni el tiempo, ni los recursos invertidos pese a aclarar que han sido muchos.

Lo que sí ha relatado es el histórico intento de derribar este monumento que antiguamente estaba vinculado con el fascismo. Belén Soto ha recordado que en abril de 2016 el Ajuntament de Palma, gobernado por un pacto de izquierdas, aprobó los pliegos para la contratación de su demolición. El proceso se dilató en el tiempo al incoarse, en julio del mismo año, su expediente de declaración como Bien Catalogado, aunque el Consell de Mallorca no validara posteriormente la decisión.

La asociación ARCA Patrimoni quien, junto con la Associació de Veïnats i Amics de Santa Catalina y la Societat Civil Balear (SCB), se erigieron como los grandes defensores del monumento de Francesc Roca recordaron que en 2010 ya se eliminaron los elementos franquistas para descontextualizarlo. Fue la entidad quien llevó su protección a los tribunales y éstos quienes finalmente le dieron la razón. Pese a que el periplo judicial todavía no ha terminado (falta el pronunciamiento del Tribunal Constitucional), ya son varias las sentencias que abogan por su protección y que avalan la decisión que ha tomado Cort, «por coherencia y por respeto a criterios técnicos había que anularlo», ha dicho Soto.