El mercado sigue siendo el epicentro del barrio y Magdalena recuerda que su familia construyó Can Boira, ahora el Hostal Baleares. | ARQUITECTIVES

La memoria colectiva de las mujeres del barrio de Pere Garau está de estreno. Este sábado a las 20.00 horas, en la plaza, se proyectará el documental Pere Garau, amb ulls de dona,    una iniciativa de Arquitectives que busca el protagonismo de las vecinas. «Si el hombre siempre ha estado vinculado a la esfera productiva, las mujeres siempre lo han estado en la reproductiva, por lo que han permanecido invisibles», dice Cristina Llorente, de Arquitectives, que ha impulsado este documental.

Con el espíritu de las mujeres que salían a tomar la fresca en el barrio, Llorente ha recogido testimonios femeninos, memoria viva de este enclave que está en plena transformación. Francisca (en la imagen circular), una de las residentes más veteranas, explica cómo era antes el barrio: «No había casas hasta la calle Aragón. Recuerdo cómo se construía el colegio San José Obrero y las niñas nos reuníamos de noche. Llamábamos a los timbres y salíamos corriendo».

Magdalena, por otro lado, recuerda que «mis bisabuelos construyeron la casa de Can Boira, hasta que la perdieron tras la guerra.Los siguientes propietarios construyeron el Hostal Baleares. Había una tienda de baldosas hidráulicas cuya fábrica estaba en la calle Lluís Martí. Esas baldosas siguen aún en el hotel y su restaurante se llama Boira, en recuerdo a la familia de Can Boira». Rosa, por su parte, explica cómo «íbamos los sábados a comer variats en El Porvenir, que cerró hace muchos años, y La Llubinense. Esos variats forman parte de ese imaginario».

Pere Garau se caracteriza actualmente por una numerosa población extranjera que ha irrumpido    de desde hace años. Es el caso de Xialin, que advierte que «el primer año que estuvo en el barrio fue el inicio de la Asociación China de lesIllesBalears». Aunque han desaparecido los cinco cines que había, el barrio se sigue centralizado por su mercado, en el que sigue la venta ambulante. Las vecinas más antiguas recuerdan que «se vendían los restos de las tiendas buenas y la gente decía que compraban en Pier Garó».

Apenas hay presencia femenina en el callejero del barrio, salvo las calles Beatriz dePinós, Reina Laura yNuredduna aunque estas dos últimas «tampoco eran mujeres reales», dice Llorente, que recuerda que «la plaza Encarna Viñas es una aportación reciente». En el documental, que reivindica el urbanismo de género, refleja cómo los niños vuelven a la plaza y las mujeres reivindican el    espacio público. Una exposición y un mapa con QR permitirá seguir la ruta de la memoria de las vecinas de Pere Garau.