La acumulación de escombros en los márgenes del torrente ha generado una pendiente inestable que, en caso de lluvias torrenciales, puede acabar taponando el cauce y ser peligroso para los vecinos de la zona. | M. À. Cañellas

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La acumulación de escombros en los márgenes del torrente de sa Riera a su paso por el área del Secar de la Real puede suponer un peligro grave para la población en el caso de lluvias torrenciales. Así lo denunciaron ayer los representantes de la asociación de vecinos de la zona, Magdalena Vidal y Ricard Terrades, que estuvieron acompañados por la presidenta de ARCA, Àngels Fermoselle durante una visita a la zona. Desde hace muchos años, la ladera del torrente a la altura de la calle Blavets de Lluc se ha estado utilizando para tirar escombros y restos de obra pero es en la última época, aseguran, cuando se han acumulado tantos que ha llegado a cambiar la orografía de la zona.

«La pendiente se ha hecho tan acusada y hay tantos escombros que si un día hay lluvias torrenciales todos ellos acabarán en el cauce de sa Riera con el riesgo de que se tapone y se cree el efecto presa», aseguró Fermoselle. Los denunciantes, que aseguran haber puesto el tema en conocimiento de las autoridades, pidieron un informe al hidrogeólogo Alfredo Barón que ha confirmado sus temores ya que alerta del peligro de desmoronamiento en el margen izquierdo del torrente en caso de lluvias importantes.

Efecto presa

«El problema es que los escombros pueden caer al cauce, donde ya hemos encontrado algunos, y taponarlo. Si por lo que sea el agua rompe esa presa de desechos se creará una riada hacia Palma», explicó Vidal. La representante vecinal, asimismo, denuncia que a pesar de sus avisos a Cort y Emaya, entre otros, se siguen tirando escombros, hierros y uralitas en la zona y justifica sus quejas asegurando que «no queremos que ocurra una desgracia».

Los denunciantes no saben cómo se tiene que solucionar el problema «de momento deberían prohibir tirar más cosas por aquí y, después, deberían de rebajar la pendiente para que no sea tan inestable y las piedras no acaben en el cauce, pero esto lo tendrían que decidir los técnicos, que son los que saben el problema que puede haber desde hace cinco años cuando lo notificamos». Terrades, por su parte, señaló no pretender «otra cosa que avisar del peligro que puede provocar el deslizamiento del talud» y reitera que, a pesar de la visita de algunos controladores ambientales, «no existe ningún plan concreto para restablecer unas pendientes que sean seguras y eviten la caída de escombros dentro del torrente». Ante esta situación, los vecinos piden la actuación urgente de las administraciones que, por una parte, evite que se puedan acumular más escombros en la zona y, por la otra, reduzca la pendiente para que no sea tan inestable y «no acabe desmonorándose en sa Riera».