José Hila. | Archivo UH

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El eterno debate sobre el monumento de sa Feixina volvió este jueves, un mes más, al pleno del Ajuntament de Palma y, como suele ocurrir, dio lugar a momentos de tensión. El más destacado tuvo lugar cuando el presidente de la Plataforma Salvem sa Feixina, Tomeu Berga, anunció que si el Ajuntament insiste en recurrir la reciente sentencia del TSJIB que ordena el mantenimiento de memorial presentarán «demandas de responsabilidad patrimonial personal por el uso indebido de recursos públicos contra los responsables de estos seis años de litigios innecesarios», que, concretó, son los dos alcalde de Palma (José Hila y Antoni Noguera) y los dos presidentes del Consell de Mallorca (Miquel Ensenyat y Catalina Cladera).

Estas palabras molestaron al alcalde de Palma, José Hila, que se apresuró a responder a Berga que «las amenazas nunca nos pararán» y le recordó que «cuando uno de presenta a unas elecciones con un programa electoral clarísimo y te votan los ciudadanos, eso es el resultado de la democracia, guste o no guste». Le insistió en que «no venga a intentar amedrentarnos, hágalo con respeto porque somos un Ajuntament elegido democráticamente y los ciudadanos son muy inteligentes y cuando votan saben lo que votan».

En otro punto del pleno y en respuesta al reproche de la edil de Ciudadanos, Eva Pomar, sobre que el Pacte debe mejorar la participación ciudadana, el alcalde volvió sobre el tema y dejó claro que «soy máximo defensor de la particpación y la practico, pero cuando me dicen si no haces lo que yo quiero, iré a por ti y te denunciaré personalmente, tengo que levantar la voz, no lo puedo permitir».«Qué clase de alcalde sería si cuando me dicen esto no dejase claro que no me voy a someter a este tipo de, en cierta manera, chantaje», preguntó.

Recordó que «lo que hoy se ha oído aquí no es la primera vez y llega un momento en que se tiene que decir basta, y no por mí, porque esto le va a ocurrir a todos los que se sienten en esta silla, sean del color político que sea». «Nosotros representamos al pueblo, tomamos decisiones soberanas y si no gustan, para eso está la democracia, se vota y se cambian, pero esto de ir a lo personal o lo paramos entre todos o nos va a pasar factura a todos, y yo no estoy dispuesto a jugar en ese terreno», aseveró.

Por último dejó claro que «es una opinión personal y puedo estar equivocado, me he equivocado muchas veces, pero hay que manifestarla de vez en cuando». El equipo de Gobierno aplaudió estas palabras del primer edil.

Volviendo al debate sobre sa Feixina, previamente habían intervenido sobre los propuestas presentados por PP, Vox y Cs para que se cumpla la sentencia del TSJIB la Federació d'Associacions de Veïns de Palma y la Associació Memòria de Mallorca, en defensa del derribo del monumento, y la Federació de Veïnats de sa Ciutat de Palma, en contra del mismo.

Maria Antònia Oliver, presidenta de Memòria de Mallorca, anunció que la entidad también presentará un recurso contra la sentencia del Tribunal Superior, «y llegaremos hasta donde haga falta».

Durante el debate plenario de las propuestas de la oposición, el edil de Ciudadanos Josep Lluís Bauzá pidió a Hila que «no se enfade cuando le dicen que le llevarán a los tribunales». Admitió que es reiterativo «hablar tantas veces de esta tema», pero recriminó que mientras que los que defienden la conservación «se gastan su dinero para ir a los tribunales, pero ustedes pierden los contenciosos con dinero de todos», por lo que instó al Pacte a «no gastar más dinero del erario público». Si quieren, añadió, «háganlo a título particular, hagan una recaudación pública para presentar recursos de casación, pero no inviertan más dinero del ajuntament de Palma».

Desde Vox, Fulgencio Coll también reclamó la protección del monumento y reprochó que «el recurso de casación anunciado por el alcalde contra las sentencia del TSJIB costará más de 3.000 euros, y lo van a volver a perder». Hace unos años, recordó, «con la alcalde Aina Calvo, les pareció bien la descontextualización del monumento y ahora lo quieren tirar». Vox pidió que se cumpla la sentencia del Tribunal Superior porque «ya hemos hecho el ridículo con los nombres de las calles, no lo repita ahora con este monumento».

Para Mercedes Celeste, portavoz del grupo municipal del PP, «el debate se debería centrar en los informe técnicos que hay sobre la mesa y que avalan la conservación del monumento». Lo correcto, dijo, «es parar esta locura, es una guerra ideológica de unos pocos». Recordó que «se habla de cruces franquistas, cuando las cruces no son franqistas, son cristianas, esto no tiene sentido».

Celeste expuso que «la sentencia del TSJIB lo dice claro, el ambiente esta ideológicamnte tensionado» y censuró que «se nieguen a hacer caso a los que no tienen color político, que son los técnicos». Insistió al alcalde en que «diga basta, no puede dejar el patrimonio histórico de la ciudad en manos de los que menos votos tienen», en referencia a los socios del PSOE, Més y Podemos, «que ellos hagan su guerra, que por eso no tienen votos, y usted haga valer los que sí tiene».

Al hilo, Hila le espetó que «incluya al PSOE en el saco de los que quieren derribar el monumento de sa Feixina». Pero la edil 'popular' se mostró convencida de que "no se tirará».

En respuesta a la oposición, el concejal de Educació, Llorenç Carrió, dejó claro que «el equipo de Gobierno recurrirá y de ninguna de las maneras lo catalogará el memorial». Afirmó que «sigue siendo un símbolo de exaltación de los vencedores ante los vencidos, no lo blanqueen, por una vez pónganse del lado de la democracia».

Hasta 2016, recordó Carrió, no salió ningún informe técnico que defendiera el valor de sa Feixina y lamentó que todo el expediente «ha sido adulterado por las presiones». «Sa Feixina se tirará», auguró el edil.

Las tres propuestas de la oposición fueron rechazadas por el tripartito de Cort.