Imagen de la antigua prisión de Palma. | T. Ayuga

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La rehabilitación de la antigua prisión de Palma (construida en 1968), en el barrio de Cas Capiscol, dará lugar a «la primera superisla verde de la ciudad», que contará con 103 viviendas de protección oficial, una escoleta infantil, 17.440 metros cuadrados de parque, equipamientos para la creación y difusión artística o una residencia para estudiantes, artistas o investigadores.

Aunque no existe una fecha para la transformación de este espacio, «que lleva años cerrado, degradado y es problemático por la presencia de okupas», en un «nuevo centro de la ciudad», ayer se dio un paso importante con la aprobación definitiva la modificación del Plan General de Palma en el ámbito de la antiguo recinto penitenciario de Palma, que define sus usos y espacios, y que será ratificada por el pleno municipal de la próxima semana.

La regidora de Model de Ciutat, Neus Truyol, explicó que el siguiente paso será la búsqueda de financiación supramunicipal (ayudas europeas, estatales...) a fin de poder desarrollar los distintos proyectos.

El primero que se pondrá en marcha será la rehabilitación de una parte de esta vieja prisión por parte del área de Cultura para acoger un Centre d’Art i Creació (CAC) y para lo que ya se cuenta con el dinero. De hecho, la edil recordó que esta modificación del planeamiento urbanístico viene motivada por la Regiduría de Cultura, que en 2017 apostó por convertir este espacio en un centro de arte y creación contemporánea de referencia.

Truyol expuso que la modificación del PGOU permitirá preservar la arquitectura de la antigua prisión, considerada ‘singular’, para darle un nuevo uso mediante equipamientos culturales, residenciales y comunitarios. Además, posibilita mantener la previsión de hasta 103 VPO e integrar los equipamientos ya existentes y otros nuevos en un gran parque verde. Por tanto, destacó la edil, «hablamos de que la antigua prisión se transformará en la primera isla verde para combatir los efectos del cambio climático».

El entorno tiene una dimensión de 3,5 hectáreas junto a la vía de cintura y para minimizar el impacto de esta vía rápida a nivel de contaminación acústica está prevista también la construcción de un talud vegetal.

Además, la responsable municipal aclaró que las nuevas viviendas estarán más alejadas de la vía de cintura de lo que estaba previsto en el Plan General antes de su modificación, «por lo que la calidad de vida de los futuros residentes será mayor». En los bajos de las viviendas se podrá construir una escoleta infantil.

Por otro lado, la movilidad en el entorno de la nueva súperisla será muy reducida, mediante la supresión de algunos viales. Además, el Consell Insular tiene prevista la creación de un nuevo acceso a la ciudad desde la vía de cintura con la construcción de una rotonda justo a la altura de la antigua prisión. Para ello se derribarán las antiguas viviendas de los trabajadores de la prisión (828 metros cuadrados).

La opción de construir una nueva residencia de estudiantes o investigadores (con una edificabilidad de 8.240 metros cuadrados), indicó Truyol, complementaría a la única existente hoy día, en el campus de la UIB, con apenas cien plazas.