Los contenedores marrones llegarán este año a 32 barrios más de Palma.

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Emaya implantará los contenedores marrones para la recogida selectiva de la materia orgánica en 32 barrios más de Palma a lo largo del año, lo que supondrá cubrir prácticamente toda la ciudad y poder alcanzar el 50 % de recogida selectiva que marca la ley también este mismo año. El objetivo es llegar a los 323.234 habitantes más mediante la instalación de 470 contenedores nuevos entre abril y noviembre.

El alcalde de Palma, José Hila, y el presidente de Emaya, Ramon Perpinyà, han presentado esta nueva fase de la implantación de los contenedores marrones en la ciudad, que supondrá una inversión de 338.400 euros.

La recogida de materia orgánica ya es una realidad en doce barrios de Palma (donde hay 126 contenedores), en los que residen 72.000 habitantes. Además en el centro histórico se colocan cada día 44 plataformas de recogida selectiva móvil, donde ésta ya supone el 64,5 % del total, que da servicio a 16.000 residentes. Por último existe un proyecto piloto de recogida orgánica en Son Sardina mediante 22 contenedores de carga posterior, que llega a otros 3.000 ciudadanos. Junto a esto, recordó el edil, existe la recogida puerta a puerta en comercios y hoteles del centro y de la Platja de Palma, así como para grandes generadores (mercados, supermercados, etc.).

Estos contenedores sólo se pueden abrir con la tarjeta ciudadana y permitirán la aplicación de la denominada tarifa justa a las personas que hagan uso de ello «a finales de esta legislatura o comienzos de la siguiente», según estimó Perpinyà.

El concejal informó del calendario para la ampliación de la recogida de materia orgánica. En abril llegará, en tres fases, primero a Bons Aires, Camp Redó, Son Peretó, Cas Capiscol y es Jonquet (44.692 habitantes); después a Son Anglada, Son Roca, Son Serra-La Vileta, Son Vida, Son Xigala y Son Ximelis (16.677 vecinos) y, por último, a Cala Major, El Terreno, La Bonanova, Porto Pí y Sant Agustí (26.943 residentes).

En mayo se colocarán los contenedores en Amanecer, Arxiduc, l'Olivera, Plaça de Toros y Son Oliva (33.317 habitantes); luego es Establiments, Secar de la Real y La Indioteria Urbà (12.070 ciudadanos) y, a continuación, en El Vivero, Estadi Balear, Verge de Lluc, Rafal Nou, Rafal Vell, Son Cladera, Son Fortesa Nord y Son Rutlan (39.714 habitantes).

Por último, entre octubre y noviembre llegará a los barrios de Marqués de la Fontsanta, Els Hostalets, Son Fortesa Sud, Pere Garau, Son Canals, Can Capes, Son Gotleu, La Soledat, Foners y Nou Llevant en una primera fase (92.275 personas). Les seguirán Can Pere Antoni, El Molinar, Coll d'en Rabassa, Son Ferriol y Son Riera (30.627 vecinos) y, para acabar, Can Pastilla, Les Meravelles, l'Arenal, El Pil.larí, L'Aranjassa, Sant Jordi y Casa Blanca (26.919 residentes).

Con todo ello, la recogida de materia orgánica llegará a final de años a 400.278 habitantes, mediante 596 contenedores de carga lateral, 22 de carga posterior y 44 plataformas móviles.

Tan solo quedará pendiente para 2022 la implantación en Gènova, Secar de la Real, L'Indioteria Rural, Jaume III y Plaça del Patins, estas dos últimas zonas porque requieren un tipo de contenedor distinto.

Hila ha recordado que uno de los objetivos de la legislatura es lograr una ciudad mas sostenible para luchar contra el cambio climático, «y para ello uno de los elementos mas importantes es apostar por el reciclaje».

Este material conlleva toda una serie de beneficios ambientales, pues se usa para compost o biogas por parte de Emaya, contribuye a la reducción de la incineración, con los que se evitan emisiones de CO2 a la atmósfera, y de los vertidos.

La materia orgánica, ha concretado el alcalde, supone el 40 por ciento de los residuos domésticos que se generan, «por lo que su recogida es fundamental para aumentar el porcentaje de recogida selectiva de la ciudad, que ahora es del 24 % y queremos llegar al 50 % que marca la ley».

Durante el año 2019 se recogieron en Palma 4.000 toneladas de materia orgánica, pero en 2020 la cifra se redujo a la mitad por el parón en la actividad turística y de restauración debido a la pandemia.