Alberto Jarabo haciendo una foto durante el cambio de las placas. | Jaume Morey

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La polémica rodea, desde su anuncio, el cambio de nombre de doce calles de Palma con origen franquista y el alcalde, José Hila, está en el centro de la diana. Tanto es así que la medida ha traspasado fronteras y la alcaldesa de Toledo, Milagros Tolón, socialista, expresó en Twitter su «descontento ante la decisión de retirar el nombre de Toledo del callejero de Palma». Tolón dijo haber conversado por teléfono con el primer edil palmesano, al que «le he propuesto que Toledo siga teniendo una calle en la capital balear como Ciudad Patrimonio de la Humanidad».

En respuesta, el alcalde le explicó que este cambio de nombre no depende de Cort sino de la comisión balear que vela por cumplir con Ley de Memoria Histórica balear y borrar cualquier recuerdo del franquismo. Así, según consta en el Cens de símbols, llegendes i mencions del bàndol franquista de la Guerra Civil i la dictadura, el nombre de Toledo se le dio a la calle (ubicada en La Vileta) «a propuesta de la comisión gestora franquista de 1 de diciembre de 1937 para exaltar la gesta del Alcázar de Toledo durante la guerra. No obstante, Hila acordó con la alcaldesa toledana que «Toledo tendrá presencia en Palma, una presencia que se estudiará y a la que se dará forma».

palma cambio de placa av.
Este martes se retiraron las placas de la hasta ahora Avinguda Joan March.

El PP en el ayuntamiento de Toledo, por su parte, anunció que propondrá que Hila «sea declarado persona non grata en la ciudad tras eliminar del callejero el nombre de Toledo».

También, la oposición municipal de Cort se dejó oir. La portavoz de Cs Palma, Eva Pomar, por ejemplo, instó al alcalde a que «al lado del contador de árboles ponga un contador de barbaridades históricas, dado que él y su equipo de Gobierno acostumbran a maltratar la historia».

Cs colgó en Twitter una imagen del alcalde cuando era regidor de Funció Pública i Població de Cort, en 2009, asistiendo a la inauguración de la calle dedicada a Gabriel Rabassa (maestro, promotor cultural, fundador de la Asociación Amigos de los Molinos y uno de los impulsores de la creación del Estudio General Lul·lia en 1949), una de las que ahora se quita. La razón, según consta en el censo, es que tras la guerra Rabassa «fue responsable de las milicias de la Falange Española en Balears y delegado de Cultura del Movimiento Nacional».

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Desde el PP de Palma se consideró que estos cambios de nombre son «el peaje» que paga el alcalde por «mantenerse en el sillón» a sus socios de Més y Podemos. La portavoz del grupo, Mercedes Celeste, acusó al primer edil y a sus socios de «dar patadas a la Historia haciendo un mal uso de la memoria histórica».

La Societat Civil Balear tildó de «sorprendente» la decisión de Cort de aplicar la Ley de Memoria Democrática para proceder al cambio de los topónimos de calles de Palma «atendiendo únicamente a razones ideológicas, como prueba eliminar nombres de almirantes como Churruca, Gravina y Cervera, ilustres marinos, los primeros héroes en la batalla de Trafalgar y el tercero en Cuba». Estos tres cambios motivaron, como se recordará, un duro tuit del escritor Pérez-Reverte en el que llamaba «idiota» a Hila. Pero Cort explicó que las calles no se dedicaron a estos personajes, sino a los navíos de la armada franquista que llevaban sus nombres.

El diario ABC también se hizo eco del cambio de nombres de calles con origen franquista.

Avinguda Aina Moll

Por último, la Associació Amics dels Llaços Grisos se posicionó en contra de que se ponga el nombre de la filóloga Aina Moll a la hasta ahora calle Canonge Antoni Sancho, en Son Cladera, porque se trata de «un barri, mayoritariamente con nombres de calas de la Isla». A cambio, proponen que se denomine Avinguda Aina Moll a la Via Alemanya, «más conocida y céntrica en la ciudad».

Todo ello, el día en que el Consistorio comenzó a cambiar las placas de las calles afectadas por el cambio. La primera fue la Avinguda Joan March, cuyo nombre ya es el de Avinguda del Gran i General Consell.

En el acto, el concejal de Educació i Política Lingüística, Llorenç Carrió, recordó que con estos cambios en el nomenclátor del callejero de Palma se suprimen toda una serie de nombres de vías «que se pusieron durante la Guerra Civil o inmediatamente después con la intención de militarizar la ciudad, y por eso nosotros, a instancias del Parlament, ahora realizamos los cambios oportunos».