Una mujer practicando deporte en un parque. | Efe

8

El 44 % de las mujeres que practican deporte en la vía pública han sufrido acoso en alguna ocasión. Si bien el 26,09 % de las mujeres aseguran que han sido de tipo acoso físico, el 91, 30 % lo es de tipo verbal.

Son datos que se desprenden del trabajo de fin de grado de Criminología del mallorquín Pep Alemany, que es además abogado y policía local. Titulado La por d’elles, este estudio recoge los testimonios de 52 mujeres (48 procedentes de Mallorca y una de Ibiza) después de responder a 15 preguntas elaboradas a partir de hipótesis. El objetivo del estudio, según cuenta el autor, es «dar a conocer las dificultades que tienen las mujeres a la hora de hacer ejercicio al aire libre y que, precisamente, no tenemos los hombres».

Datos

Pep Alemany elaboró el trabajo entre octubre de 2020 y febrero de 2021. Se dio cuenta de que los horarios a los que iban eran específicos y que, ante todo, «suelen ir acompañadas, lo que al final una de las dos partes siempre va a tener que sacrificar su entreno. Es un problema que no pasa entre hombres y con este trabajo me gustaría que el sector masculino viera lo que está pasando entre las mujeres que hacen este tipo de deporte».

Según los resultados, la sensación de miedo sigue estando presente en un 36,54 % de las encuestadas, pero otro dato curioso es que el 71,15 por cien vería positivamente que se establecieran corredores seguros. Alemany, por otra parte, da a conocer que sí existen más condicionantes entre las mujeres deportistas que en hombres. Por ejemplo, el estudio destaca que el 82, 7 % de las mujeres entrevistadas tienen en cuenta, en primer lugar, para sentirse más seguras, el itinerario seguido de la iluminación (80,7 %), el horario y la gente que haya en la vía (76,92 %) y estar el acompañadas (69,23 %).

El miedo a enfrentarse al acosador, sobre todo si es mayor que la víctima, predomina en las respuestas (63, 46 %) y la gran mayoría ha respondido que la educación en el entorno familiar, antes que en los centros educativos o de trabajo sería una solución para erradicar esta discriminación. Pese a todo, el 78, 85 % apuesta a que este problema se disolverá en el futuro.