Algunos bares recurren a elementos fijos para delimitar sus terrazas. | Redacción Local

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Los bares, restaurantes y cafeterías cierran a partir de este miércoles y durante quince días, al menos, quedan en el aire el millar de terrazas que se han instalado en los aparcamientos. Ante semejante vacío de actividad durante las próximas dos semanas, los vecinos ya están pidiendo volver a ocupar los estacionamientos y que los hosteleros retiren sus terrazas hasta que puedan volver a la actividad. El Ajuntament de Palma calcula que hay unos 1.100 establecimientos que cuentan con terraza en aparcamientos, lo que equivale a 1.200 plazas de coche en las calles.

Según Marcos Cañabate, director general de Govern Interior, «el decreto que se publicó el 23 de diciembre advierte que tras tres días de cierre deberían retirar las terrazas de motu propio y así se lo hemos transmitido a las patronales». Aún así, señala que «no se sancionará» a un sector que está siendo muy golpeado por la crisis de la COVID.

«Se permitió a los hosteleros que colocaran las terrazas en los aparcamientos porque se trata de una situación excepcional y se daba así una oportunidad de negocio. La mayoría de los empresarios lo han hecho bien. Ha sido una medida muy necesaria», señala Cañabate. El año pasado se eliminaron las tasas de ocupación, una medida que también se extenderá al primer trimestre de este año. Cañabate calcula que este año se estaban pidiendo más permisos para ampliar la actividad a los aparcamientos, con un máximo de 10 metros lineales. Con el nuevo decreto se siguen excluyendo las reservas de espacios en las zonas de carga y descarga y en las plazas de discapacitado y ahora los establecimientos podrán solicitar terraza en las plazas.

Reclamación

El presidente de Restauración CAEB, Alfonso Robledo, ha señalado que «entiendo que sí se podrían retirar las terrazas para solucionar a los vecinos el aparcamiento. En estos tiempos nos tenemos que ayudar todos. Habrá algunos que tengan más problemas porque instalaron tarimas a medida, pero en generla no hay problema».

Mientras tanto, los vecinos reclaman que se liberen esos espacios. La Federació de Associacions de Veins i Veïnes (FEAVV) advierte que «ya nos ha llegado alguna queja de residentes. No todos los locales cumplen en el mismo grado y lo mejor es reducir estas superficies. Debe haber un equilibrio entre la salud y la economía», dice su presidente, Joan Forteza.

El Ajuntament mantendrá esta medida durante los próximos meses y según Forteza, «con las nuevas restricciones mucha gente se quedará en casa y necesitará aparcar en lugares que ahora son una terraza. Al menos durante estos quince días se deberían volver a habilitar como aparcamiento para que muchos vecnos puedan aparcar en su barrio, porque no saben qué hacer con los coches». El problema parece más grave en zonas del Eixample.

Según Jacinta Galindo, de la Associació de Veins i Amics de Santa Catalina, «los vecinos hemos sido solidarios al buscar aparcamiento en otras calles. Lo lógico es que fuésemos comprensivos y ahora deberíamos aparcar en las terrazas durante estos días». Galindo se muestra comprensiva con el sector y advierte de casos de «bares con macetas que son solidarios y y han liberado los párkings».

Por su parte, la entidad Terrazas a Raya, que denuncia los excesos puntuales de establecimientos en las redes sociales, cree que se debería recuperar estos aparcamientos, «sobre todo en zonas donde los residentes no disponen de parking privado».

La entidad advierte que «vivimos una situación excepcional y dramática. La administración ha dado muchas facilidades a la restauración y se les permite disponer del espacio público sin coste, sin límites, sin control. La mayoría de espacios ocupados invalidan plazas de parking tarifado, que el Ajuntament deja de recaudar. Por eso reivindicamos que deben ser retiradas cuando los establecimientos cierran».

Desde Vianants en Lluita advierten que «necesitamos ese aparcamiento, lo reclamamos para los peatones. El objetivo no es fastidiar la hostelero, sino disfrutar del espacio».