El barrio fue declarado BIC en 2009 y se espera que la aprobación del plan sea inminente. | M. À. Cañellas

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Los vecinos de es Jonquet no se resignan a que el Ajuntament de Palma apruebe el Plan Especial de Protección (PEP) del barrio tal como está redactado «pues hay aspectos a los que nos oponemos y creemos que vamos a perder la oportunidad de tener el mejor plan posible», afirma Pep Balaguer, presidente de la Associació de Veïns de es Jonquet.

Es probable que este plan se apruebe en el pleno mes de septiembre o de octubre, pues tan solo falta el informe de la Direcció General de Recursos Hídrics del Govern. Este informe se espera desde hace ya muchos meses, pero la pandemia ha supuesto un nuevo retraso.

La situación sanitaria «nos ha cortado en seco», admite Balaguer, «pero no nos resignamos». Por eso, aunque ven complicado poder convocar una protesta en la calle, «sí estamos pensando qué acciones podemos llevar a cabo para que se nos escuche antes de que sea tarde».

El PEP, indica el presidente, «es mejor que el PERI de 1985, pero no queremos un buen plan sino el mejor posible». Los residente se oponen básicamente a tres puntos. En primer lugar reclaman a las administraciones que la Plaça del Vapor recupere su antigua configuración abierta a la bahía y al Molí d’en Carreres (para ello han iniciado una recogida de firmas). También defienden el uso sociocultural en los dos molinos de Llevant.

Por último, exigen que se protejan las vistas, «algo que no se garantiza con la promoción de viviendas que hay prevista en la zona de los Rentadors, «es el punto más alto del barrio, antiguamente era una zona de huertos, por lo que tendrá un gran impacto». En este caso, piden que estas viviendas «se edifiquen más atrás, hacia Sant Magí».

«En Sant Magí hay una ocupación masiva, sin apenas mascarillas»

«Estos meses, el barrio ha vuelto a ser el de siempre, ahora se puede descansar aunque sea por algo tan lamentable como el coronavirus», admite Carmen Soto, vicepresidenta de la asociación de vecinos. Soto lamenta que el principal foco de polémica hoy día es la calle Sant Magí, «donde no se cumple la normativa y por las noches hay una ocupación masiva, sin apenas mascarillas, pero la policía no aparece nunca».