El mal tiempo marca la 'revetla' de Sant Sebastià, el patrón de Palma, y obliga a cancelar actuaciones y a variar el plan previsto. | Youtube Última Hora

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Con lluvia, frío y viento, pero Sant Sebastià 2020 pudo iniciarse de forma oficial con el encendido del fogueró de la Plaça Major. Se trató, sin embargo, de una versión reducida, ya que el equipo de gobierno de Cort decidió a primera hora de la mañana suspender el desfile y baile de los Gegants, la única actividad que no se pudo llevar a cabo, ya que tampoco se celebró el carrusel ecuestre de la Policía Montada. Por la puerta del Ajuntament de Palma salieron únicamente la batucada Saravá, un grupo de dimonis y el Drac de na Coca. A esa hora, poco antes de las 20.00 horas, apenas llovía, pero sí eran más molestas las rachas de aire y la humedad.

La comitiva enfiló la calle Colom seguida de un buen número de espectadores. Como era fácil de prever, la asistencia de ciudadanos fue menor que en otras ocasiones, aunque sí que al final la Plaça Major, a donde llegaron los protagonistas unos veinte minutos después, registró un ambiente más que aceptable dadas las malas condiciones meteorológicas.

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Tras unos minutos más de espectáculo a cargo de la batucada y un baile de los dimonis, algunos de los cuales echaban fuego por la boca, el Drac de na Coca encendió el fogueró mayor. En un lateral de la misma se habían instalado cinco foguerons, que se encendieron poco después, aunque en los primeros minutos sirvieron más para calentar las manos que para torrar. Esto se debió a que los encargados de las torradoras debieron echar un poco más de lo normal de líquido inflamable debido a la humedad de la madera y hubo que esperar varios minutos a que las llamas bajaran para poder poner en la parrilla la carne y embutidos.

El Drac de na Coca, la batucada y los dimonis realizaron el recorrido inverso hasta el Ajuntament, aunque el Drac, ya sin echar fuego. Cuando el animal se refugió en el zaguán y la música dejó de sonar, la Plaça de Cort se vació en apenas dos minutos, y es que parecía que había más ganas de volver a casa que de fiesta. Fue un comienzo de noche a medias, sin multitudes y sin mucha fiesta.