El gerente de Urbanismo, Joan Riera, y la regidora Neus Truyol. | Mónica González

El Ajuntament de Palma ha aprobado este martes una instrucción por la que se limitan las autorizaciones de piscinas en las azoteas de los edificios y se prohíben del todo en el caso del centro histórico, es Jonquet o los edificios catalogados.

La regidora de Urbanismo, Neus Truyol, ha explicado tras la reunión de la Gerencia de Urbanismo que con esta decisión se busca tanto resolver los problema de convivencia vecinal que suponen estas piscinas, como atender a la emergencia climática, por el gran consumo de agua que suponen las piscinas, y velar por el paisaje urbano, «pues el cambio de usos de una cubierta altera el paisaje y la morfología de los edificios y de la ciudad».

Para ello, ha informado Truyol, no hace falta ningún cambio legislativo «sino solo una interpretación literal de la norma vigente», en este caso el artículo 89 del Plan General de Palma.

La interpretación actual, ha recordado Truyol, «es más permisiva» y hasta ahora se autorizaban las piscinas en las terrazas hasta 1 metro o 1,5 metros por encima de la alzada del edificio; mientras que a partir de la entrada en vigor de la instrucción, que será esta misma semana, «se hará una interpretación literal de la norma que no habla de ninguna posibilidad de edificar sobre la cubierta». De esta forma, no sé permitirá ninguna construcción que suponga un incremento de la alzada de los inmuebles, por lo que si se construye la piscina deberá ser por debajo de la cubierta, es decir restando metros a la vivienda.

La regidora ha añadido que para suprimir o limitar la construcción de piscinas a ras de suelo sí se debería haber un cambio normativo y en este caso ha anunciado que se estudiará la posibilidad de cara al nuevo Plan General que se está elaborando.

La responsable municipal ha recordado que las solicitudes de permisos para la construcción de piscina se ha incrementado notablemente en los últimos años. Así, ha aportado varios datos como que el año 2009 se presentaron 113 peticiones, ya en 2017 fueron 186, en 2018 entraron 253 solicitudes y este año ya van 350 peticiones (las últimas en la sesión de la Gerencia de este mismo martes). Solo en el caso de sa Calatrava, en 2016 había 6 piscinas y este año ya hay 19.