Fotograma de la entrevista a la alcaldesa de la localidad alicantina afectada por las llamas. | Redacción Digital

Las llamas del incendio forestal de la Vall d'Ebo, en la provincia de Alicante, han calcinado vorazmente los bosques de una zona de alto valor ecológico. Se trata del tercer fuego más virulento del verano en España tras los dos de Zamora, y los daños se antojan incalculables. En un momento en que los vecinos empiezan a regresar a los pueblos se hace patente un grito desesperado de ayuda. TV3 recogió en las últimas horas el testimonio de la alcaldesa de Ebo, Leonor Jiménez, quien emocionada pedía a los visitantes que no dejen de acudir, a pesar de todo el daño del fuego. Seguro que no les dejan de lado en Santa Margalida, pues la Vila y Vall d'Ebo están hermanadas desde hace años y los contactos entre la población son regulares.

«No mos oblideu (...) Vos necessitem més que mai» implora la primera edil a los turistas a través de las cámaras catalanas, en un momento en que su población ha quedado rodeada por la devastación del incendio, y los daños materiales son cuantiosos. En todo caso, la administración autonómica ya ha anunciado la puesta en marcha de planes especiales de recuperación para las zonas afectadas por los fuegos de Bejís (Castellón) y Vall d'Ebo (Alicante), que han calcinado más de 30.000 hectáreas, siendo los peores incidentes forestales en la última década en la Comunitat Valenciana.

No hay llamas en ningún frente del incendio de la Vall d'Ebo

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Precisamente este sábado el president de la Generalitat valenciana, Ximo Puig, ha anunciado que los vecinos evacuados de los municipios de Bejís y Torás (Castellón) afectados por el incendio forestal pueden regresar de forma escalonada a sus casas tras la evolución favorable durante la pasada noche. Esta «desescalada» comenzará por el municipio de Bejís y sus pedanías, así como por Torás y el camping de Viver -en este caso para recoger las pertenencias-, y, «si todo va como está previsto», durante este sábado se podrá autorizar el retorno de la totalidad de las 1.500 personas evacuadas por el incendio.

En las últimas horas había trascendido que algunos vecinos habían tratado de regresar a sus domicilios de forma irregular, ignorando las indicaciones respectivas de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. En cualquier caso, se ha remarcado la necesidad de abordar este proceso de retorno «con toda la prudencia». En cuanto a la evolución del fuego, Puig ha destacado que la noche ha sido «muy positiva» y, aunque quedan todavía puntos calientes -aún con llama- en la zona de El Toro y Andilla, el peligro de que el fuego afectase a la Sierra Calderona se ha «neutralizado». Por su parte, la zona de la Cueva Santa se ha refrescado y está ahora en «buena situación».

El apunte

«Todos llegan llorando, esto es muy fuerte»

La euforia inicial de poder regresar este sábado a las casas de Bejís (Castellón)  se ha transformado en tristeza y desolación al ver cómo ha quedado todo: «Es un paisaje lunar negro, se ha quemado el 99 % del término» ha revelado la alcaldesa de Bejís, María José Madrid, quien desde la plaza de esta pequeña localidad de la comarca castellonense del Alt Palància atiende y consuela a los vecinos que de forma escalonada han iniciado el retorno a las casas que tuvieron que dejar el martes las cuatro de la tarde.

«Todos llegan llorando, esto es muy fuerte» relata la alcaldesa, quien señala que estaba «eufórica» cuando esta mañana le han comunicado que se acababa el desalojo, pero que conforme ha llegado al pueblo y ha visto el panorama solo puede decir que es «terrible, terrorífico». Indica que, quitando de una finca, el pueblo ni las aldeas de alrededor han resultado afectados por las llamas, pero el incendio ha dejado un paisaje negro, en el que solo quedan «tres pistas verdes» en las esquinas, en función de por dónde pasaban las ráfagas de fuego. «Somos como una isla en medio de un paisaje lunar: estamos arriba de una montaña y todo alrededor, todo el término, está quemado, absolutamente negro; es una imagen dantesca» explica la alcaldesa, quien destaca el contraste que suponen las casas blancas.