Vista de la fachada del Instituto de Medicina Legal de Madrid. | Comunidad de Madrid

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La hija de una mujer fallecida por coronavirus emprenderá acciones legales después de recibir por error las cenizas de un hombre que murió también por la covid-19 y cuyo cadáver procedía igualmente del Instituto de Medicina Legal de Madrid.

Ha sido «todo muy fuerte, muy triste y muy lamentable», ha declarado a Efe Gema Nañez, la hija de la mujer fallecida, que pedirá indemnización por daños morales. «A la fecha en la que estamos, todavía no he podido darle sepultura a mi madre. Estoy tan desolada que apenas puedo hablar. Estoy muy angustiada», lamenta.
El Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Madrid informó el jueves 19 de agosto a la familia de M.S.B., una mujer de 65 años, de que las cenizas que habían recibido no eran suyas sino de J.S.M., un hombre de 75 años incinerado en su lugar por error.

Los cadáveres de ambos, en estado de descomposición y fallecidos por covid-19, ingresaron el 4 de agosto en el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses para la práctica de las correspondientes autopsias, en los dos casos a instancias del Juzgado de Instrucción número 24 de Madrid, según han confirmado a Efe fuentes del Instituto y de la Comunidad de Madrid.

El 5 de agosto, el Juzgado de Instrucción número 30 de Madrid, en funciones de guardia, envió un oficio al Instituto para poner el cadáver de la mujer a disposición de la familia para que fuera incinerado en Alcobendas.

Pero un día después, el 6 de agosto, en vez del cadáver de la mujer se entregó el del hombre por una cadena de errores de un trabajador del Instituto, de la empresa funeraria, así como del médico forense y del auxiliar (pertenecientes a la empresa Thanatec) que le practicaron una técnica tanatológica de conservación temporal.

Los empleados de la funeraria no se percataron del error ni en el momento de recibir el cuerpo ni cuando procedieron a su incineración.

El tanatorio Parcesa de Alcobendas ha confirmado a Efe que el 6 de agosto fue incinerado el cuerpo de una mujer, M.S.B., aunque en realidad se trataba de los restos mortales de un hombre, J.S.M.

El Instituto de Medicina Legal le comunicó a la familia de la mujer el pasado jueves 19 de agosto que le habían entregado el cadáver de otra persona.

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Los familiares pensaban que tenían las cenizas de M.S.B., pero el cadáver incinerado el 6 de agosto en el tanatorio Parcesa de Alcobendas fue el del hombre, mientras que el de la mujer permanece en una cámara frigorífica del Instituto de Medicina Legal.

Error humano

El Gobierno de la Comunidad de Madrid no se ha pronunciado sobre este asunto, que está judicializado.

El propio Instituto de Medicina Legal -han indicado a Efe fuentes de esta institución dependiente de la Comunidad de Madrid- ha puesto el caso en conocimiento de la justicia con el objetivo de determinar las posibles responsabilidades en la cadena de custodia, conservación y entrega de los restos de la fallecida, que pueden ser del personal del Instituto o de la empresa funeraria.

El Instituto de Medicina Legal detectó el «presunto error» gracias a sus sistemas internos de control e inmediatamente se activó el protocolo de actuación para subsanarlo.

Además, ha puesto a disposición de la familia todos los recursos para atender y subsanar el daño moral que este incidente haya podido causarles, tras informarles de la equivocación el jueves.

La pareja de Gema, Hilario Vicente, ha explicado a Efe que el jueves recibieron la llamada del Instituto de Medicina Legal para informarles de que el cadáver de su suegra estaba en el centro y fue «como un jarro de agua fría».

A continuación, la Policía Judicial se llevó las cenizas que correspondían al hombre, que al parecer no tiene familia porque nadie ha reclamado el cadáver.

«Los ciudadanos de la Comunidad de Madrid pueden tener confianza plena en el sistema forense de la región, que cuenta con grandes profesionales y unos medios materiales de vanguardia», han señalado a Efe fuentes de la institución.

«Aunque se pueda producir un error humano, el sistema siempre lo detecta por lo que no se derivan consecuencias definitivas del mismo», han subrayado las mismas fuentes.
En el Instituto de Medicina Legal de Madrid se practican unas 3.000 autopsias cada año.