Gráfica de la estimación de voto. | Instituto DYM

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La encuesta realizada por el Instituto DYM que este miércoles publica Ultima Hora demuestra que la guerra, por utilizar el lenguaje bélico que se utiliza desde el palacio de la Moncloa, se le está haciendo larga al Gobierno. El Partido Socialista sigue bajando en intención de voto y ahora lo hace casi dos puntos en relación con el último barómetro aquí publicado hace pocas semanas, y se acerca de manera peligrosa al 25 % de apoyo, un suelo que hace meses que no pisa, con un PP y un Vox consolidados por encima del 22 y del 15 % de voto respectivamente. Pero este no es el mayor problema del Gobierno, porque la intención de voto, cuando no hay elecciones a la vista, es un indicador poco relevante.

Más preocupante debe de ser para los estrategas de Ferraz que el partido tenga ahora mismo menos fidelidad de voto que el PP o que Vox, por ejemplo. Que los tuyos vuelvan a votarte es un elemento esencial para ganar unas elecciones, y ese capital lo están perdiendo los socialistas. Por otro lado, Inés Arrimadas, sobre todo, y Pablo Casado continúan mejorando en su valoración, mientras que la del presidente Sánchez sigue cayendo. Destaca el que los votantes ubicados en el centro, bálsamo de Fierabrás de todas las contiendas electorales, son muy críticos con el presidente, al que valoran con apenas un 3,2 sobre 10.

Este desgaste que experimentan las tropas que están en las trincheras se observa también pues sigue empeorando la valoración de la actuación del Gobierno: casi el 55 % de los españoles suspende su actuación en esta crisis del coronavirus. Y es que apenas uno de cada tres españoles cree que este Gobierno está capacitado para sacar al país adelante, porcentaje que cae por debajo del 25 % entre los españoles que se sitúan en el centro político. Quizá como consecuencia de ello, la apuesta de los ciudadanos por un gobierno de concentración nacional entre PSOE y PP es clara, y también entre los votantes del PSOE: un 48 % de los mismos cree que sería la solución, frente a apenas un tercio que no está a favor de dicha solución.

A principios de julio de 1945, Winston Churchill, el primer ministro que había liderado la resistencia a los nazis primero y conducido al Reino Unido a la victoria después, fue derrotado de manera histórica por la oposición laborista. Churchill perdió casi 12 puntos porcentuales y 190 escaños y los laboristas, liderados por Clement Attlee, lograron una sonada victoria. Aquel resultado nos recuerda que ganar una guerra no supone recoger siempre los frutos de la victoria. Un buen aviso a navegantes, en estos tiempos convulsos.