La presidenta del Congreso, Maritxell Batet, y el Rey se saludan en la apertura solemne de la XIV legislatura. | Ballesteros

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La presidenta del Congreso, Meritxell Batet, ha rendido este lunes un homenaje de la Corona como elemento «integrador» y «patrimonio común» de la sociedad española, ha asegurado que criticarla, lejos de debilitarla la fortalece, y ha alertado del «peligro» de hacer una «apropiación partidista y excluyente» de la institución monárquica.

Además, ha concluido su discurso ante el jefe del Estado, en la apertura solemne de la XIV Legislatura, con un «Viva el Rey».

Batet, diputada del PSC, ha vuelto a centrar en la necesidad de afrontar esta legislatura con «diálogo», «respeto» y voluntad de consenso, pero ha aprovechado su primer discurso en un acto de este tipo para elogiar el papel de la monarquía parlamentaria española.

La presidenta ha reconocido la legitimidad de las críticas a la Corona incidiendo incluso en que no debilitan a la institución. «No son la crítica ni la discrepancia, expresadas respetuosa y razonadamente, las que debilitan una institución firme y consciente de su legitimidad y posición», ha enfatizado.

«Por el contrario, esas críticas contribuyen a su fortaleza, basada ante todo en su condición integradora y de patrimonio común a toda la sociedad y a las fuerzas políticas, contribuyendo así a evitar el peligro de su apropiación partidista y excluyente», ha abundado.

Batet también ha hecho un llamamiento a los grupos y representantes de las Cortes para que estén «a la altura» de la misión encomendada y sepan respetar y escuchar «al otro». «En el Parlamento no existe el enemigo», ha asegurado.

«Los consensos no se hallan sino que se construyen y la voluntad y la palabra son herramientas preciosas para ello», ha señalado. Además, ha subrayado que corresponde a las Cortes y al Gobierno hacer realidad las políticas públicas, y en esa actuación, «con dedicación y honestidad», está la vía para «responder a la crisis política» y recuperar el reconocimiento de los ciudadanos en las instituciones democráticas.

También ha habido un reconocimiento a la validez de la Constitución, que «nació mirando al futuro», y ha sostenido que «mantener esa mirada es el mejor homenaje y defensa» que se le puede brindar. Y ha considerado que hay que volver la atención al carácter de «programa de actuación» que tiene la Carta Magna, «abordar sus objetivos pendientes y enriquecerla con nuevos consensos propios de nuestro tiempo».

Batet ha reclamado consensos y entendimientos entre los partidos, y les ha pedido que reconozcan y respeten «al otro», algo que, ha lamentado, no se ha cumplido siempre en democracia. «No estamos aquí ni para crear problemas que no existen ni para ocultar los que existen: estamos aquí para dar respuesta a los cambios en nuestro mundo y en nuestro país», ha dicho.

Tras recordar retos como la emergencia climática, la globalización económica «y sus crisis», la lucha contra la violencia de género o la necesidad de garantizar la igualdad de oportunidades, Batet ha subrayado que los parlamentarios llegan de toda España para «configurar y desarrollar un proyecto común y compartido».

«La democracia no es ni puede ser exclusión. En el Parlamento, no existe el enemigo. Porque a cada diputado corresponde la representación de todos los ciudadanos y, por tanto, también de quienes votaron a cualquiera de las otras formaciones».

Por eso, en este discurso en el que ha recordado palabras de varios de sus antecesores al respecto, ha insistido en que hay que practicar el «respeto al otro siempre, evitando su descalificación, su desconocimiento o su exclusión; asumiendo que escuchar exige reconocer al otro».

Y ha recalcado que sin ese respeto es «imposible» dialogar, además de subrayar que la responsabilidad de todos los miembros de las Cortes es utilizar sus palabras «con mesura» y evitar que la confrontación se «encone».