El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, y la portavoz parlamentaria, Irene Montero, en una imagen de archivo. | Efe

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El exlíder de Podemos en la Comunidad de Madrid Ramón Espinar ha reclamado una «nueva etapa» en Podemos ante «la crisis insostenible» que vive el partido, y aspira a que la convocatoria de una asamblea ciudadana posibilite la salida de Pablo Iglesias e Irene Montero de la dirección.

Según explican fuentes cercanas al dirigente, Ramón Espinar recoge en su tribuna de eldiario.es el malestar que hay en parte de la militancia por la impasibilidad con la que Pablo Iglesias afronta los resultados electorales y le pide convocar un Vistalegre III con el que abrir una nueva etapa en la formación.

«La crisis de Podemos es insostenible. Hay espacio para nuestro proyecto político y Podemos puede tener futuro, pero los Iglesias-Montero no», dicen desde el entorno de Ramón Espinar en alusión a la posibilidad de que la número dos de Podemos se convierta en la sucesora de Pablo Iglesias.

Con su propuesta de celebrar una Asamblea Ciudadana y recuperar a los compañeros que «hemos perdido por el camino», Ramón Espinar no busca postularse para dirigir la organización, según fuentes cercanas al exsecretario general.

«Lo que ha hecho es dar un paso pidiendo que se abra una Asamblea Ciudadana que nos permita pensar juntos», precisan desde su entorno.

Según estas fuentes, Ramón Espinar aspira a que Podemos recupere a las bases y los dirigentes que han abandonado la formación por el enfrentamiento con Iglesias, con la premisa de que puedan regresar los que se fueron y «confluir con quienes se han marchado a otros proyectos».

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De este modo, el exsecretario general de Podemos en Madrid plantea que una futura dirección de la formación se reconcilie con Íñigo Errejón, que decidió presentarse a las elecciones autonómicas con la marca Más Madrid, de Manuela Carmena, y se marchó de Podemos.

Precisamente las diferencias con Pablo Iglesias por la gestión de esa crisis motivó la renuncia de Ramón Espinar a la Secretaría General de Podemos en Madrid, ya que no compartía la decisión de competir contra él.

Alejado del foco político desde su dimisión a finales de enero, Ramón Espinar recoge también en su artículo el descontento de una parte de los dirigentes territoriales de Podemos de la órbita del castellanomanchego José García Molina, que organizó una reunión de barones en Toledo para fijar una posición conjunta tras la crisis con Errejón.
Precisamente García Molina marcó a Pablo Iglesias el camino a seguir al dimitir de la Secretaría General de Podemos en la región por los malos resultados en Castilla-La Mancha, donde la formación morada se ha quedado sin representación.

En su texto, Espinar señala cinco crisis en Podemos, que «se ha roto en pedazos» y tras haber conseguido cinco millones de votos en 2015 «hoy mantiene sus siglas, pero ni conserva a buena parte de sus dirigentes más destacados ni a los gobiernos municipales que dirigía: ha perdido la mayoría de sus diputados autonómicos, 30 diputados estatales y el grupo parlamentario del Senado».

Reprocha también a la dirección actual de Podemos el que ofrezca «análisis exculpatorios» sobre cada suceso de la vida política española, y cuestiona también qué consigue Podemos situándose en parte del bloque progresista junto a los independentistas y como «actor subordinado» del PSOE.

Y disiente además sobre la postura de Podemos con objeto de lograr una coalición para apoyar un gobierno presidido por Pedro Sánchez, ya que considera que se ha convertido en una «obsesión» y «ha vuelto a situar el debate en quién y no en qué».

Desde el entorno de Espinar no precisan cuándo debería ser la Asamblea, ya que son los órganos de la formación los que marcarían en este caso los tiempos, y aluden en ese sentido a que en breve la dirección convocará un consejo ciudadano estatal (CCE).