La iniciativa ‘Apadrina un independentista’ ha llamado la atención en Cataluña y ahora empieza a asomarse en Baleares. | Efe

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Varias remesas de banderas españolas empaquetadas han llegado en las últimas semanas a diversas sedes de partidos y organizaciones independentistas. En un paquete poco usual se guarda, perfectamente plegada, una enseña nacional de más de un metro de longitud, hecha de poliéster, de una calidad en la media del mercado, como las típicas que se pueden encontrar en los bazares orientales de todo el país en las épocas de Mundial y Eurocopa, y también desde que la cuestión catalana preocupa a miles de personas.

El sobre marrón de franqueo pagado anticipa quién está detrás del envío: ‘Apadrina un independentista’. Letras rojigualdas de un lema que nos lleva mediante una sencilla búsqueda en internet a una dirección de blog. Es imposible verificar quién ha registrado el dominio. Eso sí, consta como registrado desde el país vecino, Francia.

Esta iniciativa, de la que ya se han hecho eco algunos medios catalanes y de ámbito nacional defensores de la unidad de España en su sentido más estricto, parte de la nebulosa de Tabarnia; aquella corriente que se hizo famosa hace unos meses al tratar de contrarestar con mayor o menor beligerancia la corriente independentista en Cataluña desde dentro, desde sus calles y plazas, y desde la red.

Si echamos un vistazo en las redes sociales al tipo de usuarios que siguen a ‘Apadrina un independentista’ nos topamos con una amplia variedad de perfiles reaccionarios. En ellos abunda la bandera española en encabezados y fotos de perfil, y también las críticas a Podemos, a la «ideología de género» y el nacionalismo independentista. Por su parte proliferan sin tapujos los apoyos a Vox, la nueva esperanza unionista.

También se cuela entre sus seguidores la imagen de más de un símbolo ultra. Y para muestra un botón. Algunos de sus fans se describen de la siguiente forma:

«Enemigo de populistas, progres y falsos socialistos. No me gusta tanta extrema izquierda, tanta feminazi ni tanta mediocridad». «Católico por encima de todo y, encima, español, muy español. Convencido de que el Bien triunfará». «Orgulloso de ser Español, Amante de los animales, Abstenerse Izquierdosos, Progres, Podemitas, FEMINAZIS y Mercaderes de los falsos malos».

Son solo unos pocos ejemplos pero representativos de la masa social que arrastra esta plataforma, que acumula unos 4.000 seguidores, y que empieza a dar sus pasos en Baleares, donde últimamente se percibe en el ambiente un cierto auge de los posicionamientos más antagonistas al independentismo. No deja de ser una anécdota, pero ciertamente llamativa y curiosa.