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El enésimo rifirrafe entre los sectores constitucionalistas y separatistas en Cataluña ha tenido como escenario Amer, una pequeña localidad de Girona de poco más de dos mil habitantes que vio nacer al expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont.

El pasado fin de semana varios cargos de Ciudadanos, con el portavoz Carlos Carrizosa y la líder de la oposición en el Parlament Inés Arrimadas a la cabeza, se desplazaron hasta esta localidad de interior, en general poco proclive a los postulados tabarnianos, y se dedicaron, entre otras cosas, a retirar lazos amarillos solidarios con los presos catalanes y los políticos en el exterior, bajo la atenta mirada de una gran pancarta con la efigie de Puigdemont que preside la plaza de la vila.

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Según 'La Vanguardia' el acto suscitó más bien la indiferencia de la mayoría de los vecinos, quienes no entraron al trapo ni quisieron enfrentarse directamente contra los que defienden opciones diametralmente diferentes a las suyas. Ni siquiera dedicarles una palabra, ni una mirada. Pero, ¿todos ignoraron a los políticos de Ciudadanos? Todos no.

En un vídeo que ha circulado con fuerza por las redes sociales, y que han difundido medios nacionales como 'El Mundo', aparecen dos amerencs reaccionando al acto de Arrimadas. Uno, fregona en mano y con un cubo de agua y lejía, limpia la zona donde los naranjas se concentraron, mientras el otro sostiene una estelada. Algunos más graban la escena y ríen mientras tanto.

Este episodio, anécdotico aunque llamativo, ha sido utilizado por los sectores más activos y cercanos a Cs para criticar el «supremacismo» que según su opinión exhiben los independentistas.